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Redacción
26/10/2023
2012: UNAI EMERY.
 
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UNAI EMERY


Unai Emery, ex entrenador del Spartak de Moscú: “De seis meses en Rusia, cuatro fueron buenos”

Entrevista realizada por Ignacio Arizaga, publicada en la revista “Aquí” el 19 de enero de 2013



Unai Emery, ex capitán del Toledo, ex vecino de la Avenida de Europa y el barrio de Santa Bárbara, ha sacado conclusiones positivas de su aventura rusa. Tras seis meses dirigiendo al Spartak de Moscú, fue cesado debido a la marcha descendente del equipo. No obstante, considera que ha aprendido mucho de la experiencia. Los malos resultados, la lesión de un centrocampista brasileño, y el hecho de dejar en el banquillo a varios jugadores rusos, han influido en su cese.

Unai Emery se encontraba en Valencia con su familia cuando respondió a la llamada telefónica de este semanario. Pocas horas después de esta conversación se convirtió en entrenador del Sevilla. “Precisamente ayer estuve hablando con dos personas de Toledo, un amigo que tiene varias zapaterías y un cocinero”, explicaba el ex jugador, quien no dudó en lanzar un mensaje positivo sobre su aventura rusa. “De seis meses allí, cuatro fueron buenos. Ha sido una gran experiencia. Yo destaco especialmente el hecho de haber estado entrenando a jugadores de nacionalidades tan dispares”, afirma con convicción.

El ex capitán del Toledo ha analizado con frialdad las situaciones que marcaron su cese, que se debió a la suma de varios factores.

Para empezar, los malos resultados influyeron decisivamente. El equipo entró en una dinámica negativa y el presidente y su directiva consideraban que se había hecho una gran inversión en la plantilla para recoger resultados a corto plazo.

Emery considera esencial, además, la lesión de un jugador, un centrocampista brasileño que se llama Rómulo, que era el que manejaba el equipo. En su esquema era fundamental, porque era el que ordenaba, el que hacía discurrir la pelota, el que lograba que el juego fuera fluido. Lo cierto es que fue caer este jugador y venirse abajo el equipo.

El ex vecino del barrio de Santa Bárbara y la Avenida de Europa, de 41 años, considera también muy relevante lo que sucedió con otro jugador, el centrocampista irlandés Aiden McGeady, quien tenía problemas con el club que mermaron su rendimiento. “No estaba a gusto, y eso también lo noto el equipo”, afirma el entrenador.

Y el tercer punto de discordia habría que buscarlo en el comportamiento que tuvieron algunos futbolistas rusos que no jugaban de titulares. Emery no quiere extenderse en este aspecto, prefiere no entrar en excesivos detalles sobre este punto, pero es algo que pasa en muchos equipos. Los jugadores que no cuenta para el entrenador suelen hacer clanes y pueden enrarecer el ambiente. Si a esto añades que eran futbolista de allí, que estaban en su casa, y con buenas relaciones con la estructura del club, el asunto se complica. Hay que tener en cuenta, además, que los jugadores de fútbol rusos tienen fama de conflictivos, no hay más que ver los casos de Arshavin, Lediakhov, Salenko y el propio Valeri Karpin, ahora director deportivo del Spartak de Moscú, y quien, en su etapa en el Valencia y el Celta, tuvo sonados enfrentamientos con algunos entrenadores.

Unai Emery reconoce también que no tuvo excesiva química con los dirigentes del club, que al final la comunicación no fue todo lo buena que podía haber sido, aunque prefiere pasar página sobre este asunto, ya que se queda con la gran parte positiva que ha tenido la experiencia rusa. “No creo que sea más difícil triunfar en el fútbol ruso que en el español. Allí quieren coger fuerza futbolística y deportiva, porque son los organizadores del Mundial de fútbol de 2018, y quieren sonar, buscan renombre. Además, tienen muchas posibilidades económicas”.

En síntesis, que Emery está contento con “mi primera experiencia como entrenador fuera de España” ya ahora afronta con renovadas energías su nueva etapa al frente del Sevilla, un club con el que se ha comprometido hasta 2014. De la Liga española salió reforzado, ya que cuando entrenó al Valencia logró clasificar sin problemas al equipo para la Liga de Campeones, algo que sus sucesores en el banquillo no van a tener fácil.

El entrenador siempre tuvo fama de ser un tipo afortunado, de estos que les sale todo de cara. Los últimos acontecimientos lo confirman. Deja de entrenar en Rusia y poco después ya está dirigiendo a otro equipo puntero del fútbol, español: el Sevilla. Su objetivo, meterlo en la Liga de Campeones.

A Emery no le ha cogido de sorpresa, ha estado viendo muchos vídeos de fútbol en estos días –es capaz de estar visionando partidos seis horas seguidas- y también ha seguido en contacto con Alberto Benito, su compañero de piso en Toledo, y actual director deportivo del Almería. Pronto el ex capitán del CD Toledo volverá a primera línea de fuego.

“El tráfico de Moscú es brutal. No puedes moverte”

Uno de los aspectos que menos le ha gustado a Emery de su aventura rusa ha sido el tráfico de Moscú. “Es brutal. Hay unos atascos tremendos. Es muy difícil moverte por la ciudad. Era desesperante. Son trece millones de habitantes”, explica el ex capitán del Toledo, quien añade que, por lo demás, no ha tenido problemas con las bajas temperaturas de la capital rusa. “Lo máximo que hemos tenido ha sido menos 18 grados, pero allí haces toda la vida en interiores. Vas a una cafetería, a un restaurante, a un hotel, y estás muy a gusto”, prosigue el ex vecino de la Avenida de Europa y del barrio de Santa Bárbara, al tiempo que deja claro que “no debes abrigarte mucho para salir, porque entras en los sitios y la calefacción está muy alta. Lo importante es tener un buen abrigo, pero debajo del abrigo no tienes que llevar mucha ropa, porque entonces pasas un calor tremendo en los locales”.

Unai Emery residió la mayor parte del tiempo en la Ciudad Deportiva del Spartak de Moscú, en una vivienda que el club puso a su disposición. Después, cuando le cesaron, se trasladó a un hotel hasta que arregló el papeleo con el club.

Sobre los rusos tiene una buena opinión, aunque subraya que son “fríos en el trato, pero cariñosos”. Destaca, igualmente, que aceptan y dan mucha importancia a las jerarquías sociales, y son un poco “ostentosos” con las riquezas, es decir, que les gusta que se note que tienen mucho dinero.


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