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Redacción
17/10/2019
2004: FERNANDO CALDERÓN.
 
Foto ilustrativa del artículo
 

FERNANDO CALDERÓN


Fernando Calderón, ex entrenador del CD Toledo: “Mi obsesión era que el equipo no se descolgara”

Entrevista realizada por Francisco J. Rodríguez y Manuel Belver, publicada en “La Tribuna de Toledo” el 26 de marzo de 2004



El técnico madrileño, amante confeso del fútbol de Juan Manuel Lillo, llegó a finales de agosto del año pasado a la capital regional con la firme intención de sacar a flote al CD Toledo. Tras un verano plagado de incertidumbre sobre el futuro de la entidad verde, Fernando Calderón fue el elegido para tomar los mandos del vestuario en una temporada de transición, en la que el principal objetivo pasaba por la permanencia. A falta de nueve jornadas para el final de la Liga, la presión pudo con él, apostando por una marcha que espera sea beneficiosa para lograr la salvación.

La pasada semana Fernando Calderón dejó de ser el entrenador del CD Toledo. La derrota ante la Cultural Leonesa por 3-0, precipitó un desenlace que desde hacía tiempo planeaba sobre la mente del preparador madrileño, un técnico que no se marcha satisfecho con el trabajo que ha realizado en el club verde como entrenador, pero que reconoce que tuvo que hacer ciertas cosas que jamás pensó que haría por lograr mantener a flote el equipo.

-¿Cómo está viviendo esta primera semana de descanso tras su marcha del CD Toledo?

-Ahora estoy en un proceso de recapitular, de pensar, de analizar. Soy muy inquieto de mente, de dar muchas vueltas a todo lo pasado.

-¿Y qué conclusiones ha sacado?

-Pues hombre, que yo he hecho cosas mal, pero me habría gustado ver a entrenadores que hubieran hecho cosas muy bien aquí. No sé si al equipo se le podría haber exprimido más, pero yo sé que no he sido un buen entrenador y los jugadores también se han equivocado en muchos aspectos. Con todo, las cosas que he hecho mal, las he hecho consciente de que era lo mejor para tratar de sacar jugo al equipo, y que eran muy malas para mí. Con esas decisiones el vestuario me lo iba a poner en contra, como así fue.

-¿Está contento con la decisión que tomó?

-Sí. Yo el día de León, con el tercer gol, me sentí como nunca me he sentido en un banquillo, aunque estuviera en la grada. Empecé a tener sensaciones negativas y a ver que se había acabado un ciclo. Llegó un momento en el que ya no estaba cómodo con mi situación personal, otro poco porque pensaba que al vestuario no le podía sacar más jugo y otro poco porque sabía que el equipo estaba como estaba. Yo sé que he echado mucha tierra sobre mí con ese tipo de decisiones y sabía que eso era una losa.

-¿Qué tipo de decisiones?

-Sacar la cara por un jugador y quedar mal con el resto del vestuario. No respetar el principio de disciplina: no entrenas, no juegas.

-¿Se ha quitado un peso de encima?

-A mí, aunque esto parezca un contrasentido, me hubiera gustado acabar la temporada, porque yo soy de los que creen que lo que se empieza hay que acabarlo. Y además, yo sé que este año era de padecimiento, pero que el año que viene iba a ser otra cosa. Sé que salvando esta temporada la categoría, en un noventa y cinco por ciento iba a seguir el año que viene, que iba a haber otro equipo, otras posibilidades, otro entrenador, ya que, aún siendo el mismo, iba a ser otro tipo de técnico. Me hubiera gustado acabar, pero no estaba bien y quizá sí me haya quitado un peso de encima.

-Si pudiera volver atrás ¿Qué cambiaría?

-Todo. La manera de entrenar, de llevar al grupo. Cambiaría muchísimos jugadores y muchas decisiones que se tomaron en su momento en el mercado de diciembre. Yo aporté por ciertas cosas que ahora, echando la vista atrás, no apostaría.

-¿Está arrepentido?

-Yo estoy arrepentido de cosas que hice. Las hice por el bien del Toledo, y creo que si las hubiera tratado de otra forma, a lo mejor no s ele hubiera sacado el provecho que se la ha sacado al equipo. Pero claro, al final optas por acciones que para el equipo son buenas de cara a un partido, pero a un entrenador le matan, porque yo sé que los jugadores no hablan bien de mí, y no lo hacen porque tenía que haber tomado decisiones que finalmente no he tomado, porque yo sabía lo que tenía en la plantilla.

-¿Se va con esa sensación de que en el vestuario no se habla bien de Fernando Calderón?

-Sí. Me da un poco igual, lo digo de verdad, porque todos tenemos opiniones y, hombre, tampoco creo que hablen muy mal, pero yo sé que no he sido un buen entrenador. Aunque también digo que soy un buen técnico, pese a que aquí no lo haya sido. Igual si hubiera sido otro tipo de técnico, con otra disciplina, ahora estábamos como el Majadahonda, porque el entrenador de ellos –no lo digo con mala intención- es de mucha disciplina y acabaron con cuatro puntos la primera vuelta. Modestia aparte, íbamos a jugar algunos partidos en la primera vuelta en los que y decía: madre con los que vamos, y al final o empatábamos o ganábamos, y así hasta acabar con dieciséis puntos. Me hubiera gustado vera entrenadores de mucha disciplina, o de mucho caché, en este equipo.

-¿Se va o le han echado?

-La verdad es que ni una cosa ni la otra. Está más próximo el que me voy al que me hayan echado. Un sesenta por ciento me he ido, un cuarenta por ciento me han echado. Estoy convencido de que si yo no tomo la decisión final, igual me hubieran aguantado hasta el domingo ante el Talavera, y si no se ganaba me habrían echado, eso lo tengo claro. Mi crédito estaba agotado.

-¿Las razones de su marcha son más deportivas o extradeportivas?

-Un poco lo que decía al principio. Yo no estaba bien, mi situación personal no es buena y con el equipo tampoco. Sobre todo veía que se había entrado en barrena y tocado techo en todos los sentidos: el equipo conmigo y yo con el equipo. Sobre todo fue lo deportivo, pero lo personal me influyó mucho.

-¿Las amenazas influyeron?

-Sí, pero yo soy una persona dura, no me derrumbo con facilidad, pero las amenazas ya estaban afectando mucho a mi mujer. Ella estaba en una situación muy inquieta y entonces comenzó a afectarme bastante.

-¿Siguen las amenazas?

-No, esta semana me han dejado en paz.

-¿Ha llegado a sospechar de alguien?

-Voy a decir la verdad. En principio sospechamos de un jugador, digo eso porque también se sospechaba desde el club, pero luego lo descarté.

-¿Se ha sentido respaldado por el club? No condenaron públicamente las amenazas.

-Eso quizás les faltó. Pero pusieron cámaras para intentar descubrir quien pinchaba las ruedas de mi coche.

-Aunque siempre ha agradecido a la Junta Directiva, también tendrá palabras de crítica.

-Hombre, yo creo que si hacemos un círculo y nos metemos dentro el Consejo de Administración, secretaría técnica, jugadores y cuerpo técnico, todos tenemos cosas que echarnos a la cara. Yo pongo el primero la mano en el fuego porque he hecho cosas mal, pero las demás partes también. Con todo, al Consejo le he visto siempre con muy buena disposición para hacer cosas y ganas de trabajar, aunque no sean gente del fútbol, con sus limitaciones y carencias. Hay poco que reprocharles. Ellos te decían sus carencias, te escuchaban, repreguntaban y estaban ahí siempre.

-La dualidad entre Salvatol y Millenium ¿Cómo la ha vivido?

-Es un poco rara. He tratado, sobre todo, con dos partes: con José Luis Hernández, de la parte de Millenium, y con Manuel Torres Astilleros, de la otra, y la verdad es que tanto el vestuario como yo hemos vivido un poco al margen de esa situación. No hablábamos de ese tipo de problemática, si es que la hay.

-Que haya una empresa de representación de futbolistas vinculada al club ¿Ha afectado a la hora de hacer los fichajes o las alineaciones?

-Yo creo que no. No sé quién representa a la mayoría de los jugadores.

-Por lo tanto ¿Nadie le ha intentado influenciar en las alineaciones?

-No, para nada. Lo juro por mis hijos, que es lo más sagrado que tengo, nadie me ha dicho nunca que ponga a nadie ni me han intentado imponer.

-En el mercado de invierno, fichó José Luis Hernández ¿No?

-En consonancia con el secretario técnico, Jacinto Gallego.

-¿Consultaron con Fernando Calderón?

-Se consultaba, aunque evidentemente no siempre, muy pocas veces mi decisión valía par algo.

-Su relación con Jacinto Gallego ¿Cómo ha acabado? Llegó a presentar la dimisión al principio de la temporada tras discutir con él.

-Bien. Yo con él no tenía una gran amistad antes de venir aquí, y probablemente no la tenga ahora. No vamos a quedar para comer, pero he acabado bien. Hemos tenido roces, es ridículo negarlos, pero siempre buscando el beneficio para el club, y después de la tempestad ha venido la calma. Creo que conmigo se puede hablar y él también es una persona dialogante.

-Sus roces con él ¿Venían por la configuración de la plantilla?

-Yo no estaba contento con la plantilla que tenía, y eso es obvio. De hecho, muchas de mis carencias como entrenador han venido porque yo sentía que iba con ocho jugadores a jugar. Pero sí, los roces han sido sobre todo por la plantilla, la cantera y el mercado de invierno, porque yo quería que se movieran rápido para tener cuanto antes a los refuerzos. Sabía que el equipo tenía muchas carencias y no quería quedarnos descolgados, como el Rayo Majadahonda. Mi exigencia era no descolgarnos y por eso se me puede echar muchas cosas en cara como entrenador.

-Jacinto Gallego dijo una vez que si Fernando Calderón se iba, él también.

-Cada uno es dueño de sus palabras y de sus hechos. Yo ahí poco puedo decir, no puedo juzgar palabras de nadie.

-Se ha marchado, pero su segundo, León Pintado, sigue.

-Desde fuera puede sorprender, pero yo sé como ha sido el tema. Él me dice que se va conmigo, pero desde el club le comentan que quieren que siga. Lo hablamos y le aconsejo que decida él, pero por mi parte que se quede. Le puede ser de mucha utilidad a Ángel Bernabé, porque conoce a la plantilla y le puede dar mucha información. Es un hombre muy fiable.

-¿Queda entonces algo de Fernando Calderón en el equipo?

-En cierto modo, sí.

-¿Le ha comentado algo del partido ante el Talavera?

-Hablé con León y con dos jugadores, y la verdad es que coincidieron en que fue el peor partido de toda la temporada, no por el planteamiento de Ángel Bernabé, sino por los penaltis. Pero yo pienso, sin verlo, que seguro que como ese habremos hecho algunos más.

-¿Este ha sido su peor año al frente de un banquillo?

-Sí, sin duda alguna. Ningún equipo de los que había entrenado hasta el momento había quedado por debajo de la novena posición en la clasificación.

“Me habría ido si perdemos ante el Tomelloso”

-¿Cuántas veces ha pensado en dimitir?

-Plantearla oficialmente, nunca, pero se me ha pasado varias veces por la cabeza. Yo sé que he sido un entrenador mediocre, y quien lea esta entrevista seguro que no me contrata para la temporada que viene, pero quiero ser muy sincero y sé que he sido mediocre, pero si hubiera sido mejor entrenador a lo mejor teníamos quince puntos en lugar de veintinueve. Sé lo que había y pensé que era la mejor forma de sacar esto adelante. Ha habido veces que he pensado en dejarlo, porque ves que estás quedando aquí mal con todo el mundo, que la gente piensa que no tengo personalidad, que no tengo carácter, pero tomas decisiones que no apruebas como entrenador, pero que son buenas para el equipo. Con estas cosas quedas siempre mal con el vestuario, pero prefiero comerme mi orgullo y ver si sacamos los puntos.

-¿Si se hubiera perdido ante el Tomelloso…?

-Me habría ido. Si ese día perdemos creo que el equipo podría haber entrado en barrena. Era un rival directo, que además no es mejor que nosotros, y una derrota nos hubiera hecho mucho daño.

-Después de ese partido se le vio disgustado con los jugadores.

-Sí, yo creo que si ese día somos más ambiciosos les hubiéramos metido diez. A lo mejor luego nos hace falta tener mejor ‘gol-average’.

-¿Cuál ha sido el mejor y el peor partido de Fernando Calderón en el Toledo?

-Me gustó mucho el del Atlético de Madrid B, muy táctico y muy trabajado. El del Zaragoza B, en su casa, también. El peor, cuando perdimos con el Zamora por 4-0, y los veinte primeros minutos de León.

-¿Qué balance hace de su paso por el Toledo?

-En lo deportivo, como técnico, mal, porque yo no me he sentido buen entrenador. Es echar piedras contra mí, pero lo sé. Aunque también sé que estoy preparado, que soy un buen entrenador. Me he comido mucha mierda, levantando la mano, por el bien del equipo. En lo personal, bien, salvo lo de las ruedas de mi coche pinchadas y las amenazas.

-¿Volvería a entrenar al Toledo?

-Sí, no me importaría para nada.

-¿Está deseando volver a los banquillos?

-Sí, lo que no sé es si alguien me querrá en su equipo. El fútbol está muy complicado, y este año he perdido más caché de lo que he ganado. Pero sé que valgo para esto, aunque aquí no lo haya demostrado.

-¿Se llevaría a alguno de los jugadores del Toledo a futuros equipos?

-A algunos, pero a pocos, no voy a ser hipócrita. Como mucho a cinco o seis. Aunque el resto seguramente tampoco me cogería a mí como técnico.

-¿Qué jugador le ha sorprendido más?

-Joseba Aguirre, pero ya le conocía. Jorge Campos y Olabe también me han impresionado mucho, sobre todo Jorge, al que me lo llevaría a todos los sitios con los ojos cerrados.

-¿Se salvará el Toledo?

-Sí. Hay puntos y partidos suficientes, y mi decisión es pensando que hay posibilidades. Quedan veintiocho puntos y hay enfrentamientos directos.

-Se calla muchas cosas ¿Van a seguir calladas?

-Sí, sacarlas ahora sería absurdo. No se adelanta nada con eso.

Perfil

-¿Edad?: Treinta y ocho años. El 30 de mayo cumpliré los treinta y nueve.

-¿Estado civil?: Casado y, lo que es más importante, enamorado. Tengo dos hijos.

-¿Salud?: Ahora los médicos me han dicho que bien, si tengo algo malo me lo han ocultado.

-¿Conoce Toledo?: Sí, aunque este año no he podido verlo mucho.

-¿Qué es lo que más le gusta de la ciudad?: Sin duda, el Casco Antiguo.

-¿Qué le parece su gente?: El contacto que he tenido ha sido muy agradable y abierto.

-¿Vivió el 11-M?: Me tocó retén, porque trabajo para la Comunidad de Madrid. Conviví con los familiares de las víctimas fuera de Atocha y esa experiencia no se la deseo a nadie.

-¿El cambio de Gobierno?: Políticamente no se ha notado, aún es pronto.


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