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4/03/2004
LA BATALLA DEL CERRO DEL ESPINO Y OBJETIVO: LA DEFENSA DEL SALTO DEL CABALLO.
 
 

LA BATALLA DEL CERRO DEL ESPINO

La mañana se había levantado gris, el cielo amenazaba lluvia y nuestro “comando”, había ocupado los alrededores del Cerro del Espino, para su asedio. Los hombres estaban muy nerviosos, sabían que la conquista de este enclave no iba a ser fácil, ya que el enemigo se había atrincherado e iba a luchar “con uñas y dientes”, para defender su posición.

Tímidos disparos y ráfagas de fuego cortas fueron los detonantes de los primeros minutos de contienda, pero viendo el Sargento que así no se conseguía nada, decidió esperar a que callera la noche y hacer una incursión nocturna, con uno de sus mejores francotiradores de los que disponía, el cabo Alvaro.

Alvaro se fue arrastrando sigilosamente hasta llegar a un punto estratégico, en donde tenía “a tiro” a todos sus enemigos, pero decidió esperar a tener una visión clara de la guarnición enemiga. Al amanecer, efectuó un disparo a un lugar donde nadie puede llegar e hirió a un centinela. En la guarnición que vigilaba el enclave corrió la voz de alarma, ya que nadie sabía por donde había venido el proyectil, y todos se pusieron en alerta. Alvaro, no estaba seguro en el lugar y decidió volver con sus compañeros, el sabia que la posición que había atacado era muy importante, ya que había abierto una brecha para asediar el Cerro del Espino. Cuando llego donde estaba su equipo, paso el informe al Sargento y este decidió atacar por la brecha que había abierto Alvaro.

El sargento mando a sus hombres que atacasen, ya que ante la situación que tenían, uno de sus compañeros había abierto una brecha; no debían echarse atrás ya que debían luchar asta que se consiguiera ocupar el cerro, todos los hombres creyeron en sus posibilidades y armados con sus fusiles decidieron asediar el enclave, la lucha fue muy dura, con bajas importantes, una de ellas la del propio Sargento unida a la del soldado Oliver.

Pero la lucha por conseguir su objetivo, no fue en vano, ya que al mediodía, el Cerro del Espino era conquistado por nuestro comando, en un derroche de fuerza y energía.

OBJETIVO: LA DEFENSA DEL SALTO DEL CABALLO

Con el Asedio al Cerro del Espino, había terminado un episodio más de esta larga guerra. Por eso el Alto Mando, decido que el “Comando”, retornase a posiciones defensivas, concretamente la misión que tenían ahora era defender un lugar estratégico ocupado por los aliados, el “Salto del Caballo”, si bien este encalve estaba situado en una zona tranquila, los Servicios de Inteligencia habían detectado un “Comando Espía”, que pretendía atacar la zona.

Nuestros chicos, se encontraban solos, ya que su Sargento se encontraba herido y debían actuar por sus propios medios, si bien permanecerían en contacto con el a través de la emisora.

Durante 4 días estuvieron preparando y estudiando la defensa del “Salto del Caballo”, varias fueron las ideas: Hacer una incursión nocturna sorprendiendo al adversario, La lucha uno contra uno, Un ataque en masa, etc... Pero todas estas ideas eran en vano, ya que el enemigo era superior en número. Así pues les quedaba una única opción, buscar el apoyo de la “Resistencia”. Esta opción era muy peligrosa, ya que por si sola, con la “Residencia” no conseguía nada, por que los miembros de la Residencia actuaban como “Unidades de Apoyo”, sin luchar. A parte había personas dentro de la “Resistencia” que no se preocupaban por los miembros del “Comando”.

Pero aun así decidieron llevar acabo esta idea, buscar el apoyo de la Resistencia. Pidieron autorización al Alto Mando, para que contactará con los miembros de la Resistencia y les comunicaran que necesitaban su apoyo. El Alto Mando acepto.

La respuesta no se hizo esperar y entorno a unos tres millares de personas se situaron en las laderas del “Salto del Caballo”, esperando el eminente ataque de la “Unidad Mirandés”. Al llegar al lugar los miembros del “Comando” no salían de su asombro al ver tanta gente apostada en las verdes praderas del “Salto del Caballo” dispuestos a colaborar con ellos, se sintieron orgullosos de esa gente que aunque no coge el fusil esta siempre a su lado cuando se les necesita.

La moral se elevo entre todos los integrantes del “Comando” y aunque no se consiguiera defender el “Salto del Caballo”, sabrían que habría merecido la pena luchar solo por el apoyo que recibieron de la “Resistencia”. Lo que pase después solo el destino lo sabe, aunque lo que tenemos claro es que con la ayuda de la “Resistencia”, podremos ganar la batalla. Continuará....

Gonzalo del Cerro Fernández


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