Club Deportivo Toledo

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Redacción
20/08/2006
REFLEXIONES INICIALES. (AUTOR: COULOUSCOU).
 
 


Con permiso de todos, voy a dar mi opinión sobre algunos de los aspectos dignos de estudio, recalcando que todo lo que escribo es sólo una visión personal de los mismos.

- DIRECTIVOS

Desgraciadamente hace ya mucho tiempo que el fútbol dejó de ser un deporte para convertirse en otras muchas cosas. Los intereses particulares de algunos, la desidia y el desinterés de otros y la incomprensión de muchos, ejercen una presión sobre el entorno de un club de fútbol que dificultan enormemente la labor de las personas que, con mayor o menor acierto, intentan gestionarlo, más aún en un club modesto como el nuestro.

Los que hemos vivido otras épocas sabemos de las enormes dificultades que han tenido las distintas directivas de nuestro querido Toledo para hacer que este subsista año tras año.

Ser presidente o miembro de la directiva del Real Madrid puede ser una inversión, pero ser presidente o directivo de un club modesto puede ser una ruína. Cuanto más baja es la categoría en la que milita un equipo, menores son los ingresos y ayudas externas y mayores los sacrificios económicos de los implicados. Partiendo de esta base que todos conocemos y entendemos perfectamente, opino que una directiva como la actual del C. D. Toledo, nacida del coraje y el amor a un equipo, necesita todo el apoyo y comprensión por parte de una afición, la nuestra, acostumbrada al sufrimiento deportivo y extradeportivo, pero no en mayor ni menor medida que otros; sería un error pensar que los males que acechan al Toledo son exclusivos de nuestro equipo.

Estoy plenamente convencido de la honradez, buena voluntad y dedicación de los actuales dirigentes, y lo único que me atrevería a sugerirles, es que escuchen un poco más a la afición que, en temas puntuales, tienen mucho que decir y que, con humildad, apliquen algunas de las ideas vertidas que pudieran ser válidas. Hay ocasiones en las que admitir visiones desde otra perspectiva ayuda a solucionar ciertos problemas o, cuando menos, a abrir el abanico de posibles soluciones.

Hace algunos años que echo en falta una asamblea de socios, abonados y simpatizantes, como las que solía convocar Emiliano Carballo (más adelante hablaré de él). Creo también que no estaría de más que alguien de la directiva verde leyera a diario nuestro foro; podrían ser provechosas y muy orientativas, al menos para conocer el sentir de buena parte de la afición, las opiniones, comentarios y sugerencias que en el se originan.

Estoy totalmente de acuerdo con José Ramón García Izquierdo en la idea de que se permita la entrada al Consejo de un aficionado en representación de los fieles; podría ser una sana costumbre para el futuro.

Hago aquí un inciso para felicitar a José Ramón y dejar patente mi admiración hacia su buen hacer como tertuliano de radio y como redactor en vuestra página. Sus reflexiones y comentarios, plenos siempre de una claridad y sentido común envidiables, hacen de ellos lectura de obligado cumplimiento para los amantes de nuestro club y del fútbol en general. Esta felicitación la hago extensible a todos los compañeros de José Ramón, a quienes todos conocemos, por su dedicación y seriedad que han hecho que, quienes de verdad llevamos los colores en los huesos, tengamos nuestro rincón para estar mejor informados y una válvula de escape a nuestras inquietudes.

- EMILIANO CARBALLO

Confieso que soy “carballista”. Quiero aprovechar estas líneas para rendir modesto homenaje a quién, opino, ha sido el mejor presidente de nuestro club: Emiliano Carballo Arroyo. Primero quiero dejar claro que, en adelante, cuando me refiera al Sr. Carballo, estaré incluyendo también a cada una de las personas que formaron con él las distintas directivas del Club; ellos escribieron el capítulo más hermoso de nuestra historia, demostrando una pasión y entrega fuera de toda duda. Es por ello que aún guardo la rabia que sentí por el trato al que fueron sometidos (en especial el Sr. Carballo) y la salida tan deshonrosa provocada por una parte de la afición. Nunca olvidaré el encuentro Toledo – Las Palmas, en el que se despidieron del club y en el que fueron tratados, repito, en especial el Sr. Carballo, como los peores delincuentes. Aquello me llenó de tristeza, pero me dolió especialmente la rapidez con que se olvidaron los tremendos esfuerzos económicos que soportaron aquellos señores para llevar al Toledo a lo más alto. En las milagrosas siete temporadas que el equipo militó en segunda división, no creo que ningún aficionado se mostrara preocupado por la situación financiera del club. Vamos a dejarnos de hipocresías. A los aficionados al fútbol, en general, lo único que les preocupa es ver a su equipo jugando con los mejores y disfrutando de un juego que sólo algunos futbolistas saben desplegar: aquellos que sólo se fichan a golpe de talonario o, en su defecto, con un poder de persuasión fabuloso. No puedo dejar de catalogar de “milagro” aquella etapa, en una ciudad como la nuestra en la que estamos asqueados de la nula implicación de instituciones y empresas en nuestro deporte.

El 99% de los clubes de fútbol están endeudados hasta las cejas, y esto ocurre porque la afición, con su forofismo, empuja a la entidad a vivir siempre muy por encima de sus posibilidades. Por lo tanto, el asunto es muy sencillo: hay que elegir entre tener un equipo en la élite a cualquier precio y, probablemente con los días contados, o tener un equipo en consonancia con las posibilidades económicas del momento, más o menos saneado, con cierta garantía de supervivencia a corto plazo, pero en las categorías inferiores. Es muy triste, pero así es. Y yo estoy seguro de la elección que harían aquellos que criticaron la gestión del Sr. Carballo. Desgraciadamente el dinero manda y no hay que ir muy lejos en el tiempo para poder ver lo sufrido en nuestras propias carnes. Opino que Emiliano Carballo podría ser mejor o peor gestor, pero nunca un ladrón.

Y lo que más me dolió de todo fue que los entonces salvadores del club ya se estaban quejando a los tres meses de aterrizar, de las nulas ayudas por parte de las instituciones, algo que el Sr. Carballo ya había denunciado año tras año. Y los nuevos salvadores se hartaron de poner dinero en saco roto (1.500 millones de pesetas en tres años, según dijeron), sin obtener ningún mérito deportivo. Y fueron ellos los que, en su afán de recuperar ese dinero, vendieron el club a una panda de cuatreros y feriantes… el resto de la historia ya la conocemos todos. A ellos hay que “agradecerles” nuestra actual situación.

Sólo espero que algún día, al menos la mayoría de la afición de Toledo, le reconozca al Sr. Carballo y sus directivos sus méritos, y restañemos, en la medida de lo posible, las heridas y el daño moral tan tremendo producido en sus personas.

Mi agradecimiento como aficionado también a todas las directivas de las distintas épocas por su esfuerzo y sacrificio que han hecho posible que aún estemos.

- EQUIPO Y AFICIÓN

Urbis, Aluche, Pozuelo, Aravaca, Pozo Vallecano… seguro que muchos de los aficionados recuerdan estos equipos, porque estuvimos bastante tiempo peleando con ellos… en segunda regional.

Español, Betis, Mallorca, Málaga, Cádiz, Sevilla… a estos es más fácil y grato recordarles, claro.

Pero así es el fútbol, a veces estas arriba y otras, abajo. Ahora nos toca militar en una categoría poco agradable y es así porque, aparte de los avatares deportivos hay otra serie de circunstancias que no siempre son las mismas. Y afortunadamente es así, porque si no siempre estarían los mismos arriba y los mismos abajo. Para que un equipo suba de categoría, otro tiene que bajar y, tanto uno como otro, tienen unos dirigentes que luchan y exponen por el club, y una afición compuesta por personas con sentimientos, orgullo y amor hacia unos colores. No es justo que alguien pretenda que su equipo esté siempre arriba. Este es el privilegio de sólo unos pocos. Los demás están abocados a intercalar períodos, más o menos duraderos, de gloria con otros de penuria.

Quizá los aficionados deberíamos tener una visión algo más deportiva del fútbol y, por qué no, bastante más paciencia cuando las cosas no van bien. Sí, paciencia por ejemplo, la ya sabida de los seguidores del Granada C. F., equipo de una ciudad que al menos duplica en población a la nuestra, con un entramado empresarial más potente y a la que le ha costado un buen puñado de años ascender… ¡a 2ª B! Paciencia la de los ovetenses con su equipo, tradicionalmente de primera y segunda división y que, de momento, lleva ya invertidas cuatro temporadas para intentar retornar al menos a segunda. Y paciencia la de tantas aficiones de equipos más poderosos, similares o menos pudientes que el nuestro, pero que luchan por lo mismo, un objetivo al que todos tienen el mismo derecho.

A mí, como a casi todos, no me gusta que el Toledo pierda, pero cuando eso ocurre pienso, aunque a alguien le pueda parecer estúpido, que cuando el Toledo gana hay otro “yo” en el equipo contrario que no lo estará pasando bien. Esto es un deporte o un juego, y opino que no deberíamos hacer un drama de las derrotas. Ahora toca vivir una situación menos atractiva y hay que aceptarlo, colaborar en la medida de nuestras posibilidades, seguir yendo al Salto del Caballo, y esperar. Los que no aman este Club ya sabemos quienes son y como actúan. Aquellos que llenaban las gradas en segunda división y sólo cuando el quipo iba bien clasificado. Aquellos que se van al Calderón o al Bernabeu con la ya machacada excusa “por el mismo precio…”. Estos no interesan, ni deberían opinar y mucho menos criticar; no tienen ningún derecho. Yo siempre he dicho, para que me conozcáis mejor y a riesgo de que alguien me tache de exagerado o de imbécil, que prefiero ver un Toledo – Tarazona en el Salto del Caballo, que una final de Champions Madrid – Barcelona en la tele. Sobre gustos no hay nada escrito.

Paciencia… no sabemos cuando, pero volverán tiempos mejores. Y, por favor, vayamos al fútbol con mentalidad deportiva; unas veces se gana y otras, no.

- ENTORNO SOCIAL

Todavía existe la creencia, bastante extendida, de que el fútbol es un deporte de incultos. Para muchos, los que vamos al fútbol somos unos borregos que sólo sabemos hablar de fútbol, decir tacos, mascar tabaco y escupir en el suelo… aún siendo el fútbol, con todos sus defectos, el espectáculo que más gente mueve en cualquier ciudad.

Afortunadamente, los que vamos al fútbol sabemos leer y escribir, incluso votamos; algunos tienen estudios superiores, otros no mascamos tabaco ni escupimos en el suelo, es más, ni siquiera fumamos y, además, casi todos sabemos hablar de otros temas.

Quizá los responsables de los clubes deberían ingeniárselas para hacer cambiar esa visión errónea que se tiene del futbolero. Quizá deberíamos entre todos concienciar y convencer con buenos argumentos, que los hay, de lo ventajoso que puede llegar a ser para una ciudad tener un equipo de fútbol con posibilidades. Hay que invertir la situación. ¿Cómo? Estoy seguro que muchos de nosotros tenemos ideas que podrían funcionar. Solo falta que alguien nos escuche y nos dé la oportunidad de intentarlo.

- POLITICOS

Siempre he pensado que los políticos de Toledo tienen los mismos defectos que los de otros lugares, pero… multiplicados por cien. Con este asunto procuraré no extenderme mucho, porque podría escribir un libro. Ciñéndome al asunto deportivo diré, como bien he leído estos días en el foro, que me parece vergonzoso que desaparezcan equipos de nuestra capital de forma sistemática y que nadie mueva un dedo por evitarlo. ¡Hay que tener horchata en las venas!

Alguien me dijo una vez: “hay cosas más importantes que arreglar en una ciudad que un equipo de fútbol”. Y yo estoy de acuerdo, y no protestaría si el transporte funcionase como debiera, si las calles, avenidas, ¿parques? y bulevares fueran dignos, si no estuviese harto de ver como se construyen cosas inservibles o, en el mejor de los casos, algunas que, pudiendo servir para algo, se abandonan a los dos días. No me enfadaría si se construye un velódromo y se apuesta por promocionar un deporte minoritario, pero tan digno como cualquier otro. No me indignaría si se construye una pista de patinaje junto al Salto del Caballo, restando aparcamiento, si los domingos alguien se ocupara de organizar juegos para nuestros hijos, haciéndolo un lugar verdaderamente atractivo. Ni tampoco me enfadaría si las escaleras mecánicas las utilizaran alguien más que dos empleados de la Diputación y algunos forasteros despistados. No me enojaría si alguien no se hubiera empeñado en romper la piedra más gorda de la ciudad a cabezazos para construir un palacio de congresos de la categoría del Kursal. No me cabe duda que era la opción más económica. No me quejaría si ya estuviesen construyendo ese nuevo Hospital de fábula que deberían haber empezado a construir hace ya dos años. Tampoco me enfadaría si la Policía Local hiciese su trabajo.

Y no echaría pestes por la boca si cuando salgo a pasear pudiese ver si hay nubes en el cielo o contemplar la luna con la seguridad de no pisar lo que no quiero en cualquier campo de minas-caca en que se han convertido las calles; y si se cortasen y recogiesen del suelo regularmente las malas hierbas que crecen por todos lados.

Y estamos hablando de Toledo, Patrimonio de la Humanidad. A mí se me cae la cara de vergüenza. Está claro que a otros la cara solo les sirve para ponerla en la foto que más le conviene en el momento más indicado.

Yo no reclamaría ni un solo euro para el fútbol si viese que nuestros impuestos, de los más caros del país, se aplican de forma racional, con criterio y provecho. Pero no es así. Y me dan exactamente igual los de un color que los de otro; llevamos así décadas, soportando día tras día los insultos e impertinencias de nuestros políticos, incapaces de reconocer los aciertos del otro y los fracasos propios. Quizá reflexionarían sobre sus obligaciones con la ciudadanía si se encontrasen las urnas vacías tras las próximas elecciones.

Estaría encantado con nuestros políticos si, de vez en cuando, fuera de período electoral, se diesen una vuelta para hacer las compras en mi barrio y de paso echar un vistazo a las posibles deficiencias que no les cuenta la policía; y charlar con los vecinos, en definitiva, exponer un poquito de su tiempo, porque no solo ellos tienen jornadas de trabajo de doce y catorce horas.

- SALTO DEL CABALLO

Creo que todos estaremos de acuerdo en que el estado actual de nuestro estadio, tanto exterior como interior, es lamentable. ¿Cuándo se va a enterar el Ayuntamiento de que los que vamos al fútbol también somos personas?

Los accesos son bochornosos; por la acera del parque de bomberos (por cierto, precioso edificio que ahora nos han tapado) hay que ir en fila india y con machete; la trasera de la tribuna es un estercolero; el resto del campo, por su zona exterior, es el paraíso de los rastrojos y la porquería más variada. La calle que linda con el pabellón y la piscina y el fondo sur están de pena; los jardines a ambos lados de la puerta principal deben tener iguanas; y el muro apuntalado de la esquina… eso sí que da miedo; el otro día me fijé bien en este muro y creo que no es para tomárselo a broma, pues promete un derrumbe inminente, y lo único que cabe esperar es que se produzca un martes, porque creo que nadie tiene intención de arreglarlo. La puerta de entrada principal, tercermundista, pero algunas de las otras están peor aún.

Ya dentro del estadio, al suelo no le vendría mal una capita de firme. De los aseos viejos mejor ni hablar. La zona de los antiguos vestuarios arranca náuseas; las sillas del graderío no estaría mal que se limpiasen un poquito, al menos un par de veces por temporada (no es mucho pedir), en vez de una vez cada diez años. Las que faltan (sillas) ya se podrían reponer; todavía lucen las veintitantas mellas provocadas por los ultras del Talavera hace cuatro años. La red antipelotazos del fondo sur podrían quitarla…¡aunque esté nueva! No, no… en el fondo norte no hace falta… ¡si se llevan un balonazo que se jodan y se cambien de sitio! Y ese marcador, con su reloj y su pantalla de publicidad dinámica… tanta tecnología me asusta. Y la megafonía, ¿de verdad tanto cuesta arreglarla?

Cuando el Toledo juega por la noche, no olvidéis las gafas de sol; no creo que haya un estadio con los focos más bajos que el nuestro; ¿tanto cuesta subirlos unos metros? Bueno, y ya de paso regularlos y darles más potencia porque hay más luz en el Portal de Belén.

Y los bajos del estadio, ¿para cuando? A ver si el día que los ceda el Ayuntamiento somos capaces de aprovecharlo, es decir, quebrarse un poquito la cabeza para que le reporte al club ingresos extras y no gastos.

Y ya para terminar, un dilema: recogepelotas ¿sí o no? No podemos estar a medias, que para lo que cobrará el muchacho…

Me parece que ya es hora de reclamar un recinto más digno. Estoy seguro que con un poquito de interés y un lavado de cara, quedaría un estadio pequeño pero coqueto.

Sin más, agradecer la paciencia del que haya llegado hasta aquí. Saludos.

COULOUSCOU


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