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Luis Cardeña Gálvez
19/11/2020
TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 4 – NAVAL DE CARTAGENA 2.
 
 

TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 4 – NAVAL DE CARTAGENA 2


El Toledo jugó en Palomarejos uno de sus mejores encuentros, y venció al Naval de Cartagena por 4-2

Sauer (3) y Florencio, marcaron los tantos locales

Crónica realizada por Antonio de Ancos, publicada en el diario “El Alcázar” el 13 de marzo de 1950



El Toledo tenía ayer que cumplir dos obligaciones antagónicas: excederse en hospitalidad y amabilidad para sus visitantes, primero, y demostrar todos sus méritos de indiscutible campeón del grupo después. Es decir, corresponder a las atenciones del Naval en Cartagena y corroborar que su triunfo en el primer partido no fue obra de la casualidad, sino fruto de su avasalladora soberanía. Dijimos el sábado que lo cortés no quita lo valiente. Y el Toledo hizo ayer gala de ambas cualidades en un alarde de caballerosidad, por un lado, y de clase, por otra.

Los aficionados vieron en Palomarejos quizá el mejor encuentro de la temporada, frente a un enemigo al que había que jugar bastante más que a otros adversarios, ante los que el resultado pudo ser más rotundo, pero no tan valioso como ese 4-2 frente al Naval.

El encuentro realizado ayer por nuestros muchachos es la continuación del segundo tiempo de San Javier. Tuvo su momento de crisis, como lo tiene todos los partidos en que ninguno de los dos equipos se entrega, pero ello fue en beneficio de la emoción y de la estimación del esfuerzo realizado por todos nuestros muchachos para remontar un tanteo que –por obra y gracia de la adversidad- se le había puesto en contra en sólo dos minutos de la primera parte.

Al partido realizado ayer por el Toledo no cabe ponerle ningún pero en líneas generales, aún cuando los dos goles vinieran por dos fallos de la defensa, colaborando en uno la poca decisión de Ávila para salir por la pelota también. Nuestros muchachos jugaron mucho y bien, hasta el punto que, aun cuando el resultado hubiera sido adverso, no hubiéramos tenido más remedio que reconocer su esfuerzo y lamentar su desgracia.

Pero el Toledo está en vena de juego, de inspiración diríamos, y en un momento se enciende el calor de las musas hasta hacerle sentir la fiebre de esa genial inspiración para tejer sobre el terreno de juego algo así como el poema del bien jugar, rimado en la más perfecta consonancia y la más sonora armonía de todas y cada una de sus líneas hasta dejar completas la cuatro estrofas de sus cuatro goles que pregonan a los cuatro vientos su pujanza y gallardía.

El equipo está en plan de campeón, de señor absoluto y de dominador, cuyo poderío y soberanía se manifiesta como un reflejo natural de su propia grandeza. Se sabe halagado por sus seguidores y no quiere dejarse ganar en reciprocidades. La afición toledana hizo ayer patente su entusiasmo por el club, y éste correspondió como quien tenía que demostrar todas las razones para celebrar un día “pro liguilla”, exhibiendo ya su título de campeón del grupo cuarto.

Por encima del resultado

Para la afición toledana nos interesa destacar, en primer lugar, el mérito y la valía del brillante resultado alcanzado ayer frente al Naval. Ante éste y los aficionados de la ciudad levantina nos interesa más proclamar que por encima de ese resultado numérico está el tanteo obtenido en el marcador del afecto y de la simpatía. Y en ese hubo empate. En el primer tiempo, los jugadores, directivos y aficionados cartageneros se habían adelantado en el marcador… con las muestras de afecto y de cordialidad que prodigaron a nuestros representantes en sus dos visitas con motivo del primer encuentro y del último frente al San Javier. En el segundo, es decir, en su visita de ayer, el Toledo hizo cuanto pudo para conseguir el empate. Y creemos que lo conseguiría. Su propia cortesía y su caballerosidad no podían llegar a dejarse ganar un partido que para el Naval podía suponer mucho, pero que para el Toledo suponía mucho más. Cuando un equipo llega a ser campeón de antemano, y hay otros que pueden salir beneficiados o perjudicados por su actuación, no queda más remedio que proceder siempre en el tono caballeresco e hidalgo que fue siempre la norma del equipo de la Ciudad Imperial.

Más que el resultado, más que el partido, nos alegraron esas palabras del directivo cartagenero, que afirmaba lisa y llanamente que el Toledo no era sólo el mejor equipo del grupo, sino el más caballero y hospitalario.

Como en nosotros no caben ni adulaciones ni falsos sentires, hubiéramos sufrido grandemente si nuestro equipo hubiera perdido alguno de los puntos en litigio, pero nos agradó enormemente que hubiera este empate de hermandad y de camaradería entre dos equipos que se han visto por vez primera en el presente año y que ya han dejado rubricados para siempre unos lazos de afecto y de amistad que valen más que todos los posibles resultados que a lo largo de su vida deportiva puedan registrarse en el marcador.

Actuaciones de ambos equipos

El partido estuvo interesante desde el principio hasta el fin. Ambos equipos se jugaban una carta decisiva, y si el Naval venía a Palomarejos dispuesto a llevarse dos puntos que le facultaran el camino de la clasificación, el Toledo salió también dispuesto a no dejárselos arrebatar, para consolidar así su título de campeón del grupo. Hubo lucha desde el principio al fin, con más dominio del Toledo, pero sin que el Naval se rindiera en ningún momento, siendo necesario que el Toledo sacara a relucir todo su entusiasmo para imponer su clase y su superioridad, puesta de manifiesto a lo largo de todo el encuentro, a excepción de un cuarto de hora en el segundo tiempo, que pareció encontrarse agotado.

Sin embargo, ya hemos dicho que el Toledo y el Naval hicieron uno de los mejores encuentros de la temporada en Palomarejos. Cada uno por su parte y en su estilo.

El equipo cartagenero puso de manifiesto la valía de su trío defensivo y de su guardameta. Es su mejor línea del equipo, y gracias a ella se salvó de una amplia goleada. Marcan bien los laterales y batalla incansablemente el central, Marcos. La línea media tuvo su mejor hombre en el veterano Verdejo, y la línea de ataque se pasa bien la pelota y rebasa la línea contraria con mucha rapidez, sin embargo, adolece de poca facilidad para el disparo. Los mejores, los extremos, y de éstos, el izquierdo.

Del Toledo cabe hacer el elogio general de los partidos en que todo sale bien porque todos contribuyen con su entusiasmo y con su esfuerzo. Esto es lo que siempre les pedimos y esto es lo que hemos de alabarles cuando lo pongan de manifiesto como ayer. Todos sus hombres rindieron al máximo. Ávila pecó de indecisión, tal vez, en uno de los goles, pero estuvo valiente y seguro en las salidas. Campos, muy bien colocado y despejando fuertemente. Zori marcó impecablemente al delantero y lució en algunos cruces valentísimos, a veces no es todo lo limpio que nosotros quisiéramos, pero es indudable que sus sistema de juego, impuesto a las conveniencias del equipo, le hacen practicar un estilo tan tosco como enormemente eficaz. Gómez cumplió con singular acierto en un puesto en el que era muy difícil que nos hiciera olvidar a Sanz, el titular, sin embargo, batalló con coraje, despejó bien y pasó la pelota en plan de medio volante para ligar con el compañero. Larrubia fue uno de los mejores hombres sobre el campo, ratificó su partido de San Javier, multiplicándose incansablemente y buscando siempre al compañero desmarcado. Rubichi, algo más bajo, pero también entusiasta y trabajador.

En la línea de ataque, Sauer tuvo su tarde “ebúrnea”, marcando tres goles, fruto de su constante afán de seguir la jugada y de encontrarse en la brecha. Luengo y Sanz jugaron en plan de dos interiores de postín, tuvieron su momento de cansancio, pero fueron los forjadores de la victoria y del juego maravilloso de todo el equipo. Florencio, a pesar de estar resentido de su lesión, jugó con la fogosidad en él característica, marcó uno de sus tantos con la izquierda y jugó con la veteranía y clase que él sabe hacerlo. Algo de lo que quisiéramos ver en Yonete en el ala izquierda. El “chaval” está verde todavía. De vez en cuando deja entrever una ráfaga de su clase y de sus condiciones, pero le falta saber rematar esas internadas rapidísimas retrasando la pelota y templando el pase hay que ir pendiente del compañero de línea y de la colocación de los demás. Tiene campo y tiempo para llegar a dominar bien los secretos del fútbol, pero es conveniente que se lo digamos los que tenemos singular empeño e interés en que sus magníficas cualidades no se malogren.

Los goles y el arbitraje

La salida al campo del Naval arranca los más calurosos aplausos, sus jugadores son portadores del banderín del Toledo y dan la vuelta al campo para colocarse después en el centro y saludar al público. Otra ovación señala la salida del Toledo y el saludo de los capitanes con la entrega del banderín.

A los cinco minutos el Toledo marca su primer gol, obra de Suer, de un fuerte tiro bastante colocado. Presiona el equipo local, y un tiro de Yonete se estrella en la misma escuadra. Viene luego una internada de Naval, y Ávila despeja a corner de puño, sin más consecuencias después. El Toledo domina ampliamente y, sin embargo, es el Naval quien saca otro corner contra nuestro marco. El primer tiempo está terminando, cuando un fallo de Zori da ocasión a que el extremo derecha coja la pelota y centre retrasado, el balón lo recoge el extremo izquierda y marca el tanto del empate. Un segundo antes de finalizar esta parte, el Naval logra el segundo tanto, también en un fallo de la defensa, y esta vez por mediación de su delantero centro.

Tras el descanso, el Toledo se impone nuevamente. Florencio marca el tanto del empate, y a los cinco minutos pone Sauer el marcador en un 3-2 más tranquilizador. El Toledo está jugando maravillosamente, pero decae unos instantes y el partido está a punto de escapársele de las manos. Un remate del interior izquierda se estrella en el poste y es algo así como un aldabonazo del posible peligro. Nueva reacción del Toledo, con disparos de toda la delantera, que intercepta muy bien el guardameta cartagenero. Cuando faltan cinco minutos, Sauer marca el cuarto tanto, y con el resultado de 4-2 finalizó el encuentro.

El arbitraje del señor Batán, bastante defectuoso, no siguió el juego de cerca y tuvo bastantes errores, si bien no perjudicó grandemente a ningún equipo. No quiso ver lo que pasaba dentro del área y se mostró más apático que en otras ocasiones.

Los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Naval de Cartagena: Sala; Valdello, Marcos, Maseda; Verdejo; Cachaza, Arqueros Bademún, Román y Alcántara.

CD Toledo: Ávila; Campos, Zori, Gómez; Larrubia, Rubichi; Florencio, Sanz, Sauer, Luengo y Yonete.


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