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Luis Cardeña Gálvez
29/10/2020
TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 3 – GUADALAJARA 1.
 
 

TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 3 – GUADALAJARA 1


El Toledo, en un mal partido, venció al Guadalajara

Todo el equipo anduvo a la deriva, sin dar sensación de conjunto

Crónica realizada por Antonio de Ancos, publicada en el diario “El Alcázar” el 30 de enero de 1950



Hubiera perdido el Toledo el partido de ayer y no buscaríamos paliativos para su derrota porque, a tenor de lo que presenciamos en Palomarejos, el resultado no hubiera tenido justificación posible. Con el tanteo a favor no vamos a contentarnos con el resultado y a dejar en el teclado de la máquina lo que, de haber sido adverso, hubiéramos pregonado a los cuatro vientos. Sería engañarnos y engañar a los demás dejar a un lado el concepto de la obligación profesional y convertirse en un apasionado “hincha” para el que sólo cuenta el resultado a favor de “su” equipo. Pero, aunque sea obligado el oficio de turiferario permanente en la presente temporada, se nos va a permitir que hoy dejemos de echar incienso para señalar defectos. Esto es siempre más enojoso, pero resulta necesario a veces, singularmente cuando el dejar de hacerlo pudiera acarrearnos el llegar a perder el título de campeones que ya tiene entre las manos.

Pero tal y como jugó ayer el Toledo le va a ser muy difícil sostenerse en la cabeza del grupo, cuando sus inmediatos seguidores viene conquistando puntos fuera de casa y los nuestros van perdiendo en efectividad y en clase.

En Alicante se jugó mal y se consiguió un punto a base de entusiasmo y de coraje. Ayer se jugó peor y se volvió a ganar. Pero para la crítica no debe contar una victoria conseguida por unas facilidades arbitrales, más que por los méritos del equipo. Y al Guadalajara le gané el árbitro, no el Toledo, en el que, salvo contadas excepciones, todo el equipo anduvo a la deriva, salvando el escollo del Guadalajara por verdadero milagro o por regalo del señor García Guevara.

Nosotros somos así de claros. El primer gol del Toledo fue marcado en claro fuera de juego, y el segundo como fruto de un penalti que sólo un árbitro en plan netamente “casero” es capaz de señalar, porque un balón dé por detrás en el brazo a un jugador. Y esos dos goles fueron ayer la clave del triunfo de nuestro equipo, frente a un Guadalajara que, para nosotros, tuvo mayores méritos que el nuestro para ganar el encuentro.

No hubo conjunto

Uno no se explica cómo al cabo de una veintena de partidos el Toledo puedes dar esa sensación de pobreza de juego y esa desorganización tan alarmante, precisamente frente a un equipo como el Guadalajara, que deja jugar y no ofreció mayores dificultades que un ciertas facilidad y rapidez en el pase de toda su delantera, y un bregar incansable de sus dos mejores volantes, Sabater y Conejo, por orden de méritos.

La marcha triunfante de nuestro “once” nos ha hecho ahogar más de una vez nuestro grito discorde entre el clamor de los vítores y aplausos, pero no hemos de dejar pasar la presente ocasión para insistir en los defectos, que hacen falta reparar al instante, si no se quiere que el día menos pensado la nave haga agua, a pesar de que el viento sople a favor.

Al Toledo le están haciendo falta unas cuantas sesiones tácticas en las que se imponga, sobre la necesidad del marcaje, la manera de desenvolverse y la misión que tiene cada línea y cada hombre respecto a los demás. El jugar sin ton ni son, a base de la improvisación o la inspiración de cualquiera de sus elementos, Sanz o Florencio, por ejemplo, puede traer como consecuencia el que éstos fallen como ayer y todo el equipo se venga abajo lastimosamente.

De no haber sido por los defensas Campos y Sanz, y en última instancia por Ávila, estas apreciaciones las hubiéramos sentido más palpablemente. Ellos son los únicos que pueden salvarse del descalabro general y un poquillo Sauer en la línea de ataque. Los demás vinieron a dar sensación de un equipo de plazuela, cuyo único mérito podía ser el afán de querer estar en todas partes y no encontrarse en ninguna.

Yo no sé si fue el fallo de los interiores o si fue la desgraciada actuación de Florencio lo que motivó el hundimiento del equipo. Lo cierto fue que sólo le vimos como tal en los diez minutos finales de la primera parte, y que después, a lo largo de todo el encuentro, sólo tuvimos ocasión de subrayar un pase de Luengo a Yonete, lanzado con tal precisión matemática, que le calificamos de insuperable.

Pero la realidad del encuentro de ayer tarde es que el Toledo no existió como equipo en el campo. Salvado el trío defensivo, no cabe distinguir ya a Zori, más desentonado que otras tardes. Los volantes se defendieron en cuanto al corte, pero volvieron a fracasar a lo hora de sostener y crear juego para su delantera. En ésta, Florencio estuvo sin sitio toda la tarde –sin que pueda salvarse el haber salido medio enfermo-, Sanz sólo jugó diez minutos, y su primer gol puede servirle de atenuante, así como su gran facilidad para convertir el penalti en el segundo. A Luengo no le vimos nada más que un buen pase a Yonete y en un disparo desde fuera del área muy bien colocado, que dio lugar a una excelente parada de Mariano. Y al joven extremo le vimos… y no le vimos. Hizo un par de internadas buenas, pero las estropeó a última hora por ese afán de lanzar fuerte la pelota sobre el otro extremo o el de tirar sobre puerta con un ángulo de tiro muy difícil de batir. Su juventud es el principal obstáculo para su triunfo, y es necesario llevarle al convencimiento de que la jugada más positiva de un extremo es retrasar la pelota templada al interior o al compañero que esté en mejor posición. Esto puede resultar menos espectacular que lo otro, pero es el más práctico y el que determina la calidad de un buen extremo. Nosotros somos de los que confiamos en Yonete, y por eso lamentaríamos que un falso entusiasmo le echara a perder. En la línea de ataque hay que salvar a Sauer. No brilló mucho, pero jugó a base de codicia y de pundonor, marcando un buen tanto y bregando durante toda la tarde con su entusiasmo característico. Dio a Sanz hecho el primer tanto, en una jugada de intuición y de cabeza, y no anduvo nada torpe a la hora del remate.

El Guadalajara

En Palomarejos va a ser cosa de echarse a temblar en cuanto anuncie la visita la visita de los equipos “fáciles”. Valdepeñas, Alcalá y Guadalajara debían serlo por el puesto que ocupan en la tabla con relación al Toledo. Sin embargo, han sido los peores enemigos que ha tenido nuestro equipo dentro de casa y los que se han llevado un punto de nuestro campo. El equipo de la Alcarria no se le llevó materialmente, pero sí moralmente, porque el resultado que nosotros consideramos justo es un empate a uno.

Claro está que cada día va resultando más difícil vencer a los equipos que están en la cola, porque son éstos precisamente los que más ardor ponen en la lucha para salvarse de un posible descenso y de la pérdida de la categoría nacional. Pero hemos de decir y proclamar que el Guadalajara puso algo más que ardor y entusiasmo en la contienda. Demostró poseer un conjunto muy acoplado, muy combativo y muy arregladito, al que sólo le falta un poco de profundidad en la línea de ataque. Su línea defensiva flojea un poco por ambos lados, pero es segura en el centro, con Sánchez y con Mariano en la puerta. Sabater y Cornejo forman una buena pareja de “volantes”, destacando el primero. Y Villita, Valle, Nemesio, Bilbao y Arsenio, una acoplada línea de ataque, a la que sólo falta poner un poco de pólvora en sus botas, sobresaliendo la peligrosidad de ambos extremos.

Alineaciones, goles y arbitraje

Los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Guadalajara: Mariano; Adolfo, Sánchez, Iglesias; Sabater, Cornejo; Villita, Valle, Nemesio, Bilbao y Arsenio.

CD Toledo: Ávila; Campos, Zori, Sanz; Larrubia, Rubichi; Florencio, Sanz, Sauer, Luengo y Yonete.

A la salida del equipo visitante hay aplausos, que se reiteran en el momento de la entrega del clásico banderín.

El Guadalajara impone un ligero dominio nada más comenzar el partido, consiguiendo forzar tres saques de esquina, que se tiran sin consecuencias. En una falta cerca de nuestra meta, el remate del delantero alcarreño rechaza en Sanz, quien desvía la pelota al lado contrario donde estaba Ávila, teniendo que realizar éste una magnífica estirada para desviarla a corner. Reacciona el Toledo, y en una internada de Yonete, Sauer está a punto de marcar, rematando alto por poco. A los veinticuatro minutos, Sauer recibe un balón, que deja pasar despistando a la defensa y yendo a parar a los pies de Sanz quien, en fuera de juego, logra salvar luego la entrada de un defensa y lanza un “zamarrazo” que bate al portero irremisiblemente.

Con el gol se recrece un poco el equipo local y juega durante diez minutos con algo más de ligazón que antes, pero Mariano se encarga de neutralizar un par de disparos de nuestra delantera, y bien pronto se acaba la pólvora de nuestros artilleros. Al final de la primera parte, Sanz hace una buena jugada, pero pierde la pelota en el momento del disparo.

Tras el descanso, el Toledo sale un poquitín encorajinado, logrando dos saques de esquina, casi consecutivos, pero sin consecuencias. A los cinco minutos una mano involuntaria del defensa central es sancionada injustamente con un penalti, que Sanz transforma en el segundo tanto local. El Guadalajara se desmoraliza un poco y a los cinco minutos vuelve a ver perforada su puerta. Esta vez en una buena jugada del ala izquierda del Toledo, terminada con un centro raso de Yonete, que empalma Sauer sobre la marcha y hace inútil el esfuerzo de Mariano para evitar el tanto.

A partir de este instante el Toledo se desinfla por completo. Se imponen los volantes del Guadalajara, y el equipo morado es el que manda sobre el campo, mientras que el equipo local da sensación de despiste general. Afortunadamente, Campos y Sanz se imponen en la defensa, y Ávila se luce en un par de buenas salidas, pero sin que pueda evitar que Arsenio, el extremo izquierda, le fusile un gol a los treinta y tres minutos de la segunda parte. Y con este resultado se llega al final del encuentro, arbitrado por el señor García Guevara, a quien como partidario del Toledo quizá deberíamos agradecerle su regalo del primer gol y del penalti, pero al que, como críticos, hemos de señalarle sus garrafales fallos, pues los mismos que hoy nos han favorecido en Palomarejos pueden perjudicarnos fuera de nuestra casa, pues por lo que ayer le vimos, el colegiado de turno debe ser un señor al que no le guste saber nada de líos. Y aparte de estas torpezas técnicas, le recomendamos que tenga un poco más de noción de colocación en las jugadas y que no sea un elemento más al que tengan que driblar los jugadores para poder realizar el pase al compañero. En una palabra, que se imponga un poquito en su cometido y que no sea tan… tan aficionado a los regalos.


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