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Luis Cardeña Gálvez
28/09/2020
TEMPORADA 1949/50: RAYO VALLECANO 2 – TOLEDO 2.
 
 

TEMPORADA 1949/50: RAYO VALLECANO 2 – TOLEDO 2


Empate del Toledo en Vallecas, después de tener dos tantos en contra

Diez minutos finales de amor propio y coraje le bastaron para igualar la partida

Los numerosos seguidores que tuvo animaron al equipo como si estuvieran en Palomarejos

Crónica realizada por Garrido, publicada en el diario “El Alcázar” el 28 de noviembre de 1949



Sí, señores. Sólo diez minutos de juego y coraje le bastaron al Toledo para marcar dos goles e igualar un partido.

Empezaremos por decirles que esperábamos con bastante curiosidad la visita del Toledo. Sus continuos triunfos nos hacían suponer que el Toledo, este año, tenía un equipo bastante apañadito. A fuer de ser sinceros hemos de decir que su juego –lo que vimos- no llegó a convencernos. Pero vamos con el partido, que ya hablaremos de esto después.

La influencia de los seguidores

Mañana muy fría y con mucha niebla. Los numerosos aficionados que se desplazaron a Madrid –a los que también dedicaremos un merecido elogio- nos hicieron suponer que ‘casi’ nos encontrábamos en Palomarejos. Ello había de tener su influencia, como tantas veces, en el desarrollo del encuentro.

Desconcierto inicial

La niebla hace imposible que distingamos bien las jugadas. Comienza el partido a un fuerte tren, y el Toledo juega con muchos nervios. No aciertan sus jugadores a controlar bien la pelota, y es el Rayo el que lleva siempre la iniciativa. Éste juega más sereno y notamos que ha salido al campo con ansias de victoria. Saben lo que supone para ellos vencer en este partido a enemigo tan señalado.

Los defensas laterales y el central no marcan. Las ocasiones de peligro se suceden ante la portería del Toledo, pero a la delantera del Rayo le falta ese indispensable detalle de dar feliz término a sus continuos y bien ligados avances.

Un gol de Zarrita

El primer gol sería producto de un fallo de Zori, que permitió a Zarrita la rápida internada y la consecución del primer tanto. El juego se anima, y es Corrales el que se luce en magníficas paradas, aunque otras veces son sus defensas los que neutralizan los escasos avances que llegan a sus dominios. El marcador no sufre más variación, lo que nos permite concebir que el segundo tiempo ha de ser muy interesante.

Otro tanto de penalti

La niebla ha desaparecido por completo cuando da comienzo la segunda parte. El Toledo juega ahora más sereno y hay momentos en que se impone. Pero siempre se encuentra ante una segura defensa. Sus interiores no bajan a por balones, y sólo en Sauer y los extremos vemos deseos de jugar.

Campos tiene completamente suelto a Benito, y por su lado viene los más continuos peligros para la portería del Toledo. En uno de éstos, el extremo es zancadilleado, castigándose la falta con la máxima pena. Campos se encarga de ejecutar el castigo y consigue el segundo tanto.

Resurge el Toledo

Y aquí vino el error del equipo madrileño, que no supo ordenar su defensa, confiado, quizá con razón, en la seguridad que ofrecían sus líneas traseras. Y también surgió el Toledo, que no habíamos visto en todo el partido. Faltaban solamente unos quince minutos para que terminara el encuentro. Se afianza un poco la defensa, principalmente Sanz, quien en repetidas ocasiones nos da pruebas de su valentía. Y en sólo diez minutos, echándole todos mucho coraje, lograron dos tantos, que supondrían la igualada y la consecución de otro punto de ‘los buenos’.

Sanz, aprovechando un preciso pase de Florencio, consiguió el primero, y el extremo, el segundo, coronando una de sus ya clásicas internadas. Luengo, poco después, tuvo en sus pies la victoria, pero le faltó serenidad.

El momento no es para describirlo en estas mal trazadas líneas, sino para haber contemplado el entusiasmo de jugadores y público.

Este fue el resultado de un partido bastante entretenido y del que nosotros, en lo que se refiere al Toledo, esperábamos, como dijimos al principio, mucho más.

Resultado justo

El resultado nos parece justo y responde al desarrollo del juego. La primera parte fue favorable al Rayo. Ligó mejor que su contrario y todos sus avances ofrecían siempre más peligro.

El gol que se anuló a Florencio, y del que no habíamos hablado antes, fue una decisión equivocada del árbitro. El extremo toledano, al recibir el medido pase de Sauer, estaba en posición legal. La jugada fue brillante y tuvo un feliz término, pero la decisión, repetimos que equivocada, del árbitro, privó al Toledo de inaugurar el marcador, lo que hubiese supuesto mucho en el desarrollo de la primera parte.

En la segunda tanda jugó mejor el Toledo. Entonces se tomaron más en serio el partido y se dieron cuenta de que, por derecho propio, ostentan el mando de su grupo. Y les bastaron sólo diez minutos de juego y coraje –en más cantidad éste- para igualar el partido, que muchos –confesemos que entre ellos, nosotros- le dábamos por perdido.

Cómo jugó el Rayo

Asiduos espectadores a los partidos que juega el Rayo en Vallecas, podemos decir que el equipo madrileño realizó ante el Toledo su mejor encuentro. A nosotros no nos sorprendió, pues lo esperábamos. El Toledo es equipo que juega y deja jugar. Y el aficionado toledano comprobaría que el rayo también es un equipo al que hay que considerar siempre como serio enemigo. Sus mejores elementos fueron Corrales, un portero que sabe su cometido a la perfección. Una muestra, de las muchas que dio de su clase: aquel balón que desvió a corner en la falta que sacó Sanz. Los defensas laterales y el central, y Cagigas, en la delantera. Este jugador dio una lección de cómo debe jugar un interior.

El Toledo es más equipo

Del Toledo, salvo los diez minutos mencionados, poco hemos de decir. Nos dijeron que el Toledo juega mucho más que lo hizo en Vallecas, y nosotros, mirando a la tabla de clasificación, tuvimos que darles la razón. Pero, repetimos, nos quedamos con muchas ganas de ver jugar al Toledo, como el Toledo sabe hacerlo.

Arbitraje imparcial

Y ya vamos a terminar. La actuación del árbitro fue abundante en errores, pero hemos de añadir que nunca apreciamos parcialidad en sus decisiones. Fueron, muchas, equivocadas, pero todo ser mortal las tiene. Juego noble por ambos bandos, cortando el árbitro los pequeños y escasos detalles de dureza.

Como final, vaya nuestro ofrecido parrafito a esa entusiasta afición, que en número elevado se desplazó a Madrid. Sus voces de ánimo tuvieron gran influencia en la marcha del partido. Y nosotros estamos por asegurar a ustedes que en esos diez minutos finales (perdón por la insistencia) los jugadores del Toledo creyeron, ante las voces de sus incondicionales, que estaban jugando en Palomarejos. Y fue una dicha que no volvieran a la realidad.

Alineaciones

Los equipos presentaron estas alineaciones:

Rayo: Corrales; Roca, Campos, Verde; Lolo, Tejeiro; Callejo, Cagigas, Zarrita, Borbolla y Benito.

CD Toledo: Ávila; Campos, Zori, Sanz; Larrubia, Rubichi; Florencio, Sanz, Sauer, Luengo y Yonete.


Cómo funcionó el equipo toledano

Artículo realizado por Baloncito



Comencemos por el guardameta Ávila. Encontramos a éste en magnífica forma, no culpándole de los dos tantos encajados, ya que en dos o tres ocasiones se jugó el ‘físico’ ante los ‘artilleros’ madrileños. Campos se afianzó en el segundo tiempo y supo cubrir con acierto su puesto, pero en otros partidos nos ha gustado más, por sus fuertes despejes. El duelo Zarra-Zori le costó el primer tanto al Toledo, pues el delantero centro ‘rayista’ se le coló en una ocasión, batiendo a escasos pasos a Ávila.

Sanz volvió a ser el defensa abierto de siempre, sobre todo en la segunda parte, ya desaparecida la niebla, que trajo de cabeza al exterior madrileño.

Larrubia, capitán del equipo, batalló sin cesar, cortando mucho juego y sirviendo balones matemáticos al ataque.

¡Qué gran medio volante es Rubichi! Jugador de poca estatura, pero incansable. Ahí está la prueba, la vacante de Quirós ha sido suplida con éxito por este elemento.

Ni qué decir tiene que el gol del empate, logrado por Florencio, fue como una catedral de grande, lo mejor que hemos visto hasta ahora.

Sanz, autor del primer tanto, actuó con codicia, aunque a veces abusó del regateo, cosa nada ejemplar para sus compañeros, pues el balón no debe detenerse tanto tiempo, porque suele traer pésimas consecuencias para el marcador.

¡Qué bien juega Sauer! Lástima que este delantero centro no cuente con más corpulencia, aunque de valiente tiene mucho. Luengo desaprovechó una bonita ocasión de conseguir el tanto del triunfo, pero el nerviosismo pudo con él y el balón lo envió a las nubes, cuando se encontraba solo ante el marco del portero Corrales.

Y, por último, Yonete, a quien la afición toledana tiene por el segundo Gainza, tuvo en el número tres un ‘secante’ muy bueno, que no le dejó lucirse, pero reconozcamos que es el mejor exterior izquierda que hoy milita en Tercera División.

En fin, un punto positivo que valdrá mucho al final del campeonato. Una de las mayores entradas registradas en el estadio de Vallecas, o quizá la mayor en lo que va de temporada, gracias a los centenares de toledanos que se desplazaron para alentar a los suyos.


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