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Luis Cardeña Gálvez
20/08/2020
TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 3 – ELDENSE 2.
 
 

TEMPORADA 1949/50: TOLEDO 3 – ELDENSE 2


El Toledo ganó al Eldense en Palomarejos (3-2)

La lesión de Tasero frenó el ímpetu de los locales

Crónica realizada por Antonio de Ancos, publicada en el diario “El Alcázar” el 12 de septiembre de 1949



El Toledo hizo ayer su presentación en Palomarejos de un modo oficial. En realidad, con muy pocas variaciones tras los dos últimos partidos de ensayo durante el mes de agosto. Una victoria con goleada (10-0) en Valdepeñas, y una victoria, mínima –pero victoria al fin- es un buen índice de sus cualidades para un principio de temporada.

Nos interesa destacar, sin embargo, algo muy importante: la puesta en marcha del equipo y el buen estado de todos los jugadores, con una preparación física que les permitió jugar todo el partido con una rapidez endiablada y haciendo alarde de unas facultades que les permitió aguantar la avalancha del Eldense, cuando en el último cuarto de hora, y tras la retirada de Tasero, hubo de dedicarse por igual al ataque que a la defensa, consiguiendo defender la victoria, aún cuando este repliegue final le costase un segundo tanto, con tres minutos después de la hora y para colmo de desdicha, en el último instante del encuentro, ya que ni siquiera llegó a ponerse el balón en el centro del terreno.

No es poco lo conseguido hasta ahora, y a buen seguro que no todos los equipos se encuentran en las mismas condiciones. El tener un preparador físico retribuido lo consideramos un acierto, como acierto sería tener un entrenador encargado de la cuestión técnica que impusiese, además, el acoplamiento a todas luces necesario ¡Pero no todo es cuestión de querer, sino de poder! Y cuando la afición, ante la sola amenaza de un cielo achaparrado, opta por quedarse en casa y no bajar al campo, hay que desistir de unos proyectos y unos deseos que, seguramente, no serán sólo nuestros, sino de la Directiva también.

Lo que todo el mundo sabe

A pesar de estar en las dos jornadas iniciales de la Liga, todo el mundo sabe la verdadera realidad del Toledo. La fortaleza del equipo radica, singular y especialmente, en su línea de ataque. Ella es su mejor arma, tanto para el plan de ofensiva como para la defensa, hasta el punto de que sólo atacando es como el equipo local sabe defenderse. Lo pudieron ver ustedes en el primer tiempo y en todo momento en que la línea delantera carburó y jugó con esa trabazón que nos permitió ver esas ráfagas de buen fútbol que sólo se vieron en el campo: en dos momentos en que se entregó a la defensiva le costó otros tantos goles, y le pudo haber costado incluso el empate, de no haber parado Peteira aquel zamarrazo del interior derecha, con la defensa completamente descolocada.

Y es que las líneas de la retaguardia no están consolidadas, como no están aún –según nuestro antojo- completamente definidas. Uno no sabe por quién decidirse en el momento de la elección para hacer la línea de solidez, y entre los siete u ocho elementos con que el Toledo cuenta nadie puede considerarse como titular, de no ser el capitán Larrubia, y aún éste se nos antoja un poco más bajo que al final de la temporada anterior. Ni a Gómez, ni a Novo, ni a Tasero, les vimos hacer nada extraordinario que nos hiciera olvidar a Zori, a Rubichi, ni a un mismo Borjas, esto es la verdad.

Y es necesario apuntalar las líneas defensivas. Los dos goles de ayer se pueden multiplicar a través de los demás partidos de la Liga de una manera absurda y alarmante. Y hay que desterrar, desde luego, el jugar a la defensiva, porque es condenar a una mayor vulnerabilidad a Peteira, cuya colocación e intuición de la jugada pierde un cien por cien con los defensas y medios amontonados sobre su puerta. Los dos goles de ayer fueron nada más que el resultado de una defensiva sin orden ni concierto que fueron fusilados los tantos a los delanteros levantinos.

Con la retaguardia apuntalada, con unos medios volantes sirviendo balones a ras de tierra, y con la delantera incisiva, rápida y briosa que hoy tiene el Toledo, se puede llegar bastante lejos, pero es necesario no vaciar por abajo lo que cuesta tanto tener arriba.

El Eldense

No andaban muy equivocados quienes nos informaron sobre las cualidades del equipo levantino que nos visitaba, destacando singularmente su dureza y su empuje. Para nosotros, éstas no serán nunca unas cualidades negativas, pero siempre que estén respaldadas por otras que hagan de ellas las dos condiciones necesarias para llegar a imponerse al adversario. Y al Eldense que ayer vimos no le pudimos apreciar no le pudimos apreciar nada más que aquellas dos primeras, principalmente por el lado del defensa derecho y en el defensa central. Hay, sin embargo, nobleza en la mayoría de los elementos, y con un poco más de juego y ligazón en sus líneas, no será nunca enemigo fácil, y ni que decir tiene que en su campo será muy difícil arrancar algún punto.

Su línea defensiva es la más sólida, batalladores sus medios volantes, y una delantera de bastante rapidez en sus diminutos extremos, y no poca soltura en su eje que, a decir verdad, no estuvo muy ayudado por los interiores. Si tiene alguna buena cualidad, la mejor es la juventud de todos sus elementos y la codicia y bravura con que se defendieron en todo instante, sin llegar a entregarse por un momento y buscando al final el gol que les hubiera valido un punto. Otro equipo, con dos a cero a los veinte minutos de juego, o con el penalti al primer minuto del segundo tiempo, se hubiera desfondado, pero los levantinos lucharon denodadamente, y esto es justo que lo reconozcamos.

El partido

Ovación grande a la salida de ambos equipos. Entrega de un banderín por su primera visita a nuestra capital al capitán del CD Eldense, y saque del bando local por haber elegido campo su adversario. Los primeros momentos son de dominio toledano, apreciándose la rapidez y peligrosidad de su delantera en dos saques de esquina al minuto y medio de juego, y en el primer tanto conseguido casi a los cinco, de un buen tiro de Luengo con la derecha, que entra rozando el poste.

El tanto sirve para animar más a nuestros muchachos, que llevan la iniciativa durante los veinte minutos primeros, ligando a veces un juego primoroso, en el que destacan los cinco delanteros, con pases a ras del suelo y con una movilidad extraordinaria. Florencio está a punto de marcar tirando sobre la marcha y muy colocado, como al final de una jugada en la que han intervenido todos los demás. Luego es Sanz quien empalma a volea y sobre la puerta un zamarrazo impresionante que desvía un defensor contrario y, por último, Sauer, a los veintidós minutos, logra el segundo tanto. En todo este tiempo apenas se ha registrado un avance organizado del Eldense, tan sólo una vez llegaron ante la puerta, y el interior izquierda tiró excesivamente alto. Se han lanzado ya cuatro saques de esquina contra los visitantes, y Luengo ha estado otra vez a punto de marcar. El Eldense se afianza, sin embargo, cada vez más, y por sus dos alas hace algunas incursiones peligrosas, llevando el desconcierto a la retaguardia local, donde Novo no anda muy seguro y hace que los demás no estén muy colocados. Hay un pequeño barullo ante nuestra puerta y ello nos cuesta el primer gol. El extremo izquierda ha tirado sobre puerta y Novo, al despejar de cabeza, impide el blocaje de Peteira, el balón sale despedido hacia atrás y da en el larguero, siendo recogido de caída por el delantero centro rafa, quien marca el primer gol para su equipo.

Reacciona un poco el Toledo, y el Eldense pasa por tres momentos de verdadero apuro, al disparar Luengo una vez muy colocado, y al salvar un defensa un tanto hecho al sacar la pelota cuando ya estaba batido el portero y, por último, en un avance de Florencio que terminó cediendo la pelota a Sauer, quien la perdió lamentablemente solo ante el portero.

Tras el descanso, y nada más salir, una situación embarullada le cuesta al Eldense un penalti, que Sanz transforma en tanto de modo imparable. La decisión del árbitro no convence al público y protesta a pesar de favorecer al equipo de casa. Inmediatamente viene la lesión de Tasero, nuestro defensa izquierdo, en un choque con la rodilla de un contrario, teniendo que ser retirado del campo y trayendo como consecuencia el total desbarajuste de las líneas del Toledo, bajando Sanz a la media y teniendo que jugar también Luengo completamente retrasado. El árbitro anda desorientado y el partido está a punto de írsele por la borda, como consecuencia por la dureza impuesta por el Eldense y su sistema de compensaciones completamente irritantes. El Toledo ha perdido toda su eficacia. Sauer se bate como un león entre los tres defensas levantinos, y Yonete y Florencio hacen todo cuanto pueden, pero sin que a la hora del remate haya ante al puerta del Eldense quien pueda hacerlo. Sauer hace una gran jugada personal y la remata con un tiro imponente de izquierda, que bloca muy bien el portero Amat. El Eldense no se entrega ni un solo momento, busca con ansia la puerta de Peteira y hay un buen disparo de su interior derecha, que para magistralmente nuestro guardameta.

No sabemos cuanto habrá descontado el árbitro por la lesión de Tasero, lo cierto es que el cronómetro nuestro marca tres minutos y media más de la hora cuando el Eldense marca su segundo tanto, en una jugada en la que nuestra defensa no anduvo muy afortunada, dejando hacer y tirar al trío interior hasta batir a Peteira a tres metros de la puerta, sin dar luego lugar a poner el balón en el centro cuando señala el final del encuentro.

Alineaciones, figuras y arbitraje

Los equipos presentaron las siguientes alineaciones:

Eldense: Amat; Carrasco, Fariñas, Barrachina; Marín, García; España, Micó, Rafa, Obrador y Pacorro.

CD Toledo: Peteira; Campos, Novo, Tasero; Larrubia, Gómez; Florencio, Sanz, Sauer, Luengo y Yonete.

Nuestra línea de ataque fue, en tono general, la distinguida por nuestro bando, sobresaliendo en ella, sin embargo, la valentía y briosidad de Sauer. Por el Eldense, lo mejor fue su línea de retaguardia, y de ella, el defensa derecho Carrasco.

El arbitraje del señor Díaz Moreno, excesivamente meticuloso en la primera parte, sin duda influenciado por las ‘nuevas normas’, y desorientado totalmente en la segunda. Sancionó al Eldense con un penalti demasiado riguroso, señaló faltas y offsides que compensaba luego inmediatamente, y dejó que la defensa levantina apelara, a veces, a la violencia. En suma, más malo que bueno en su arbitraje.

Al margen del encuentro

Inexplicablemente el estado del campo a la hora de empezar el encuentro con un gran charco de agua al lado de la tribuna, que en toda la mañana, e incluso con media hora de antelación, debía haber desaparecido.

Después del encuentro, Tasero y Sauer fueron asistidos por el doctor García Mora. Al parecer, las lesiones son de escasa importancia, no obstante, hoy pasarían a rayos y después dictaminaría.


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