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Luis Cardeña Gálvez
28/05/2018
TEMPORADA 1987/88: TOLEDO 2 – SPORTING QUINTANAR 1.
 
 

TEMPORADA 1987/88: TOLEDO 2 – SPORTING QUINTANAR 1


Toledo y Quintanar deleitaron con una “pieza” de gran armonía y sonoridad

Montañés Petit dirigió muy mal el concierto

Crónica realizada por J. Eloy García Orozco, publicada en el diario “Ya” el 23 de febrero de 1988



Buena entrada en el campo Municipal, con medio día del club y 522.200 pesetas de recaudación. Césped en aceptable estado nada más y tarde agradable. Pañuelos para el de negro por su festival de errores.

Alineaciones

CD Toledo:
Fernando, Carrobles, Mayo, Bermúdez, Peña, Rafa, Miguel (Berrio, m.65), José Luis (Rojo, m.26), Pimi, Alejandro y Garoz.

Sporting Quintanar: Rojas, Blanco, Rodri, Chocano, Manjón, Honorio, Herrero, Martín, Virgilio, González (Martín, m.46) y Paco.

Árbitro

Montañés Petit, ayudado por Pinto Martínez y Sánchez Rodríguez. Muy mal para los dos equipos y muy bien para el Colegio –quizá le ofrezca una medalla- al llenar sus arcas por las muchas tarjetas que exhibió. Peor no se puede hacer. Falto de personalidad y sin criterio, se ayudó exclusivamente en sacar tarjetas, poniendo en peligro a unos y otros, aunque quien más perjudicado se sintió fue el Toledo. Un línea tampoco le quiso ir a la zaga. Alargó ocho minutos la primera parte y trece la segunda, sin venir a cuento. Los tarjeteados fueron Carrobles, minutos 10 y 90, Chocano, minuto 12, Rojas, minuto 24, Rojo, minuto 26, Virgilio, minuto 43, Manjón, minuto 47, Honorio, minuto 50 (en la primera mitad), De Paz, en el banquillo, en el minuto 52, Peña, minuto 68, Rodri, minuto 87, Bermúdez, minuto 96, Mayo, minuto 99, Calderón, técnico toledano, minuto 100. Al menos la mitad sobraron, y sin embargo se comió al menos dos claras. Que no vuelva.

Goles

1-0: minuto 32, doble retención de Rojas, libre indirecto al borde del área pequeña, con tiro de Garoz que rechaza la barrera, tiro posterior de Bermúdez, nuevamente rechazado, y es Miguel, al final, quien introduce el balón.

2-0: minuto 41, Bermúdez, muy listo, roba un balón dirigido a González en el medio campo del Quintanar, avanza, se deshace de Manjón, y con clarividencia cruza ante Rojas, que había salido a la desesperada.

2-1: minuto, 49, Paco quiebra en un palmo de terreno de Bermúdez, quien le traba, el penalti lo transforma el mismo Paco.

Comentario

El Toledo derrotó con muchos apuros al Sporting Quintanar, en un encuentro que dejó un mal sabor de boca a los muchos aficionados que acudieron al Municipal, no por el juego, que tuvo muchos momentos buenos, sino por la deplorable actuación del árbitro Montañés Petit, que se empeñó en masacrar a los dos conjuntos con tarjetas, muchas sin ton ni son. Y es que parece que el colegiado acudió a los carnavales, con retraso, eso sí, vestido con traje negro y un silbato en la boca, constituyéndose en una burla para todos por sí solo, al desentonar del resto y crear la confusión y el caos.

Pero dejando de lado este particular que supusieron las catorce tarjetas y la duración del encuentro –ciento once minutos- Toledo y Quintanar disputaron un encuentro competido, con una mitad para ambos y muchas ocasiones malogradas. La primera nota destacada del encuentro era la táctica muy ofensiva impuesta por Calderón, con tres puntas claras y Bermúdez y Alejandro en funciones adelantadas. La segunda era que el Quintanar trató de aplacar los ánimos locales desde el pitido inicial, controlando, sobando el balón en defensa, con Manjón de jefe, y Herrero y Marín tratando de llevar la armonía con una partitura delicada y melodiosa.

Los sonidos de la pieza presagiaban un buen concierto, y cuando en el minuto quince Miguel mandó a las manos de Rojas, tras ser agarrado por Rodri, en buena posición, y cuando más tarde Bermúdez largaba un tremendo disparo desde lejos, mandando el meta del Quintanar a corner con muchos apuros, se empezaba a entrar en el segundo tiempo, con empujón de Herrero a Bermúdez dentro del área, aunque éste había ya perdido la posición del balón, en el minuto 21, para en el 25 jugar el apagado Rafa al hueco para Garoz, y el centro de éste ser mandado por Miguel a la cruceta.

Apoteosis

Se pasaba al tercer tiempo de esta partitura, que fue cuando el Toledo lograba su primer gol, en colaboración con Rojas, quien cometió una doble retención infantil, y dominaba a placer gracias al ingente trabajo del concertista Bermúdez, pletórico, que nueve minutos más tarde interpretaba magistralmente un solo, que dejó al Quintanar boquiabierto y con unas ganas tremendas de aplaudir, aunque no pudo por no haber acabado el tiempo, que concluyó cuando Miguel robó otro balón y se fue como una exhalación hacia Rojas, siendo su pase a tras errado por Rafa, en inmejorable posición, que constituyó la única pifia, junto a un tiro de González, en el minuto 49, que sacó Rojo bajo los palos, para el completo delirio de los locales.

El Toledo había interpretado los tres tiempos a la perfección, después de que el Quintanar pensara que mejor iba a la tarde una música sin estridencias. El Toledo había dado de sí todo un recital, pero no lo continuó en el segundo periodo, entre otras cosas porque ahora el Toledo quería llevar a un cuarto tiempo lento y pausado. Paco ya avisó al poco de iniciarse con un tiro que Fernando atrapó en dos tiempos, para a renglón seguido provocar a Bermúdez a un reto personal.

El Toledo se había desinflado, porque sus jugadores ya no tenían suficiente aire en los pulmones y porque el Quintanar se había adueñado de la situación. Herrero había comenzado a ordenar mejor a su equipo y amenazó con orientar el ritmo a su favor. Pero el Toledo no quería perder lo ganado antes y aguantó, junto a su descentramiento, la apoteosis final que ofreció Montañés Petit, que se erigió en la persona que rompió el hechizo que habían deparado el Toledo, en la primera mitad, y el Quintanar, en la segunda. Los aplausos del respetable por tan buen concierto se convirtieron en pañuelos hacia el director, y no de éxtasis por lo presenciado, sino por interrumpir a destiempo, y saliendo a escena en el momento más inoportuno de ambas bandas e importunando a los solistas.


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