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Luis Cardeña Gálvez
8/02/2018
TEMPORADA 1980/81: TOLEDO 1 – GUADALAJARA 3.
 
 

TEMPORADA 1980/81: TOLEDO 1 – GUADALAJARA 3


Tampoco pudo el Toledo con el Guadalajara (1-3)

Los visitantes jugaron con diez hombres desde el minuto treinta y cinco

Terminó la temporada deportiva más desastrosa de la historia de los verdes

Crónica realizada por Ángel Friginal, publicada en el diario “La Voz del Tajo” el 27 de mayo de 1981



Con el encuentro disputado este último domingo en el Municipal de Toledo, se ha dicho adiós a la temporada y a la categoría nacional, ya perdida desde hacía bastantes jornadas, pero que ha puesto su contrapunto negro ante el Guadalajara, que se alzó con el triunfo, en goles marcados todos en el segundo tiempo, tras haber sido el Toledo el que inaugurase el marcador.

Arbitraje

Bajo la dirección del colegiado manchego señor Núñez Montarroso, que en el minuto 35 de juego se dirigió al alcarreño Alcázar, a quien directamente le mostró la cartulina roja de expulsión.

Alineaciones

CD Guadalajara:
Ignacio, Recuero, Monge, Cabanillas, Urbano, Mariano, Alcázar, Dalda (Julián, m.70), Ayúcar, Lucas y Marianín (Nene, m.80)

CD Toledo: Maeso, Alfredo, Carlos de Paz (Raúl, m.77), Manolo, Ocaña, César, Gamboa, Gabriel (Carlos, m.48), Dieking, Polo y Verdugo.

Goles e incidencias

1-0: seis minutos del segundo tiempo, cuando Polo consigue centrar sobre puerta y allí, salto y cabezazo de Ocaña, que logra un bonito gol, primero de la tarde y último del Toledo en categoría nacional.

1-1: diez minutos, jugada de ataque visitante, con disparo colocado de Dalda que hace inútil el intento de Maeso por evitarlo.

1-2: veinte minutos, el árbitro señala libre indirecto contra el portal verde a unos tres metros, y con todos los jugadores verdes en su propia portería, es sacada en corto sobre Cabanillas, que consigue llevar el balón a la red entre la ‘selva’ de hombres y piernas.

1-3: 33 minutos, monumental despiste defensivo, que no desaprovecha el goleador Ayúcar, que de esta forma marca su gol y cierra el marcador.

Ocho, e ineficaces, saques de esquina a favor del Toledo, por tres del Guadalajara, en encuentro que presenció escasísimo público, que por eso de que finalizara ya la temporada, respiró a pleno pulmón, por eso de haberse agotado ya el cupo de la paciencia y esperar con vehemente deseo que ya en lo sucesivo, y dentro de lo que se pueda ofrecer, nunca se volverá a repetir tan desafinado ‘concierto’.

Vaya con Dios la temporadita, y que el fútbol toledano pueda volver por antiguos fueros y recobrar la fisonomía que, si se ha puesto en entredicho en esta actualidad, lo mismo debe de haber servido de tremenda lección.

Otro partido para el olvido

Si la euforia y las buenas campañas hacen inspirarse al más pintado, y la musa aflora con facilidad, la negación o lo contrario, se hace un terrible ‘handicap’ o ‘Tourmalet’ de dificultades, por lo que en este último encuentro competitivo nos cuesta también lo suyo el enjuiciarlo, en donde para remate, hasta la máquina la tenemos averiada, y en domingo por la noche ya me dirán a dónde recurrimos.

Pero con decir ineficacia, inoperancia, inadaptación y carencia absoluta de calidad para militar en la Tercera División creemos interpretar mejor el sentir de nuestros lectores, y es penos el definirse así, un domingo y otro, pero es obvio que los progresos de los ‘aprendices’ no se han visto por parte alguna, lo que dice bien a las claras que así ya no se puede intenta mantener la ‘táctica’, ni siquiera en Preferente, categoría que tenemos que afrontar y a la que ya se tiene que dedicar el máximo interés.

Unos años, por el exceso de profesionalismo, en donde después falló la ‘plataforma’ económica y todo se fue al garete, y la presente ya concluida, con un cuadro a la desesperada por defectos de las anteriores, han dado con el más histórico equipo de la región dentro de la categoría –tras el Carabanchel- con su esqueleto en el descenso.

Pero para demostrar lo demostrado ante el Guadalajara, basta decir que un equipo, sin demostrar nada del otro jueves, y que se quedó con diez jugadores en el campo, se alzó con el triunfo por oficio y saber aprovechar sus pocas, pero certeras ocasiones. Lo que no ha sabido hacer jamás este Toledo, aunque el peligro y ocasiones de gol se prodiguen una y cien veces, y tuvo que ser precisamente Ocaña, que en este partido, y tras cumplir su castigo de tres encuentros, jugó en posición de medio de ataque, lo que cumplió con su característico entusiasmo, bien acompañado por Polo y Manolo.

Pero tres hombres, cuando el marcador les era favorable, no pueden hacer todo, cuando falta la más elemental colaboración de la mayoría de los integrantes, en donde de nada sirve este o aquel centro o remate que se malogre lamentablemente.

Esta situación, tan repetida en el transcurso de toda la campaña, no tiene por menos que dar confianza al conjunto contrario, que sabe que al final se adjudicará el triunfo con el mínimo esfuerzo. Y así, en menos que se pueden imaginar, el Guadalajara, con diez hombres en el campo, se plantó con tres goles a su favor, que hacía deseable que el colegiado pitara de una y para siempre –léase esta temporada- el final de todo.

Triste y lamentable final, pero así ha sucedido.

Una afición que tiene que resurgir

Si no conociera a fondo a la afición toledana, con la que me siento identificado desde hace cuarenta años, que es lo que uno lleva de residente en esta capital, desde que llegué a la misma con ocho años, no se me ocurriría hace comentario alguno, al margen de lo que ha dado de sí la calamitosa temporada, por eso de que sea de total justicia, que la no asistencia de esta campaña no se achaque a deserción o apatía, pues esos aficionados, me consta de sobra, que aún teniendo pagados al completo sus abonos o entradas, no han querido padecer más, y a un ‘martirio’ estéril o inútil no se puede llevar a nadie.

A los otros, a los pocos que han tolerado y aguantado estoicamente todo o que le han ‘ofrecido’, nuestra total enhorabuena, y ojalá no tardando mucho, lo que hoy es desesperación deportiva, se pueda cambiar por la más fervorosa de las alegrías.


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