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Luis Cardeña Gálvez
20/11/2017
TEMPORADA 1980/81: GUADALAJARA 2 - TOLEDO 1.
 
 

TEMPORADA 1980/81: GUADALAJARA 2 - TOLEDO 1


En el último minuto el Toledo fue derrotado (2-1)

También en Guadalajara, y van…

Dos ‘cantadas’ de Samperio propiciaron el triunfo alcarreño

Crónica realizada por Ángel Friginal, publicada en el diario “La Voz del Tajo” el 14 de enero de 1981



En el ‘Pedro Escartín’ de Guadalajara, en tarde más que fría y con regular entrada en sus graderíos, el Guadalajara derrotó al Toledo por dos goles a uno, tras haberse llegado al descanso con el empate a uno en el marcador.

Arbitraje

Del colegiado castellano Domínguez Granero, auxiliado por Arroyo y González. Buena su labor y, lo que es más fundamental, con valentía, no dejándose intimidar en los momentos en que el público le pedía faltas por doquier dentro del área verde, llegando hasta a amonestar al exterior, aunque verbalmente, Marianín, por provocar con aparatosas caídas el ‘salvador’ penalti. Las cartulinas que se vio forzado a exhibir, fueron a Cabanillas, por agarrón a Medina cuando se internaba el toledano solo ante Aguiar, y a Casado, por inocentón desplazamiento del balón. Así, salvo apreciaciones de falta aquí o allá, es como nos gusta ver a los árbitros, y si el equipo favorito pierde, que no sea por sus ‘ayudas’ o similares.

Alineaciones

CD Toledo:
Samperio, Ocaña, Polo, Manolo, Gabriel (Alfredo, m.85), César, Medina, Javi Pérez, Monzón (Cote, m.70), Casado y Verdugo. CD Guadalajara: Aguiar, Recuero, Varela (Poves, m.65), Cabanillas, Urbano, Modesto, Alcázar, Mariano, Ayúcar, Lucas (Romo, m.42) y Marianín.

Goles e incidencias

1-0: siete minutos de juego, cuando se señala una falta de Ocaña a Marianín, que saca el mismo jugador sobre el centro de la puerta de Samperio, pidiendo a gritos el balón con el clásico ‘mía’, lo que paraliza a Polo, más próximo a la jugada para despejarla, y dando lugar a que el experto Ayúcar gane la acción para cabecear al fondo de la red.

1-1: jugada por la izquierda de Verdugo, con centro cerrado, que no acierta a blocar a Aguiar, con balón que queda flotando y el eibarrés Javi Pérez, metiendo la cabeza, establece el empate.

2-1: 89 minutos, falta de César, que se encarga de ejecutar Urbano, y ante el no entendimiento de defensas y guardameta del Toledo, llega de nuevo Ayúcar, que de cabeza consigue llevar el balón al fondo de la portería, siendo el del triunfo alcarreño y el del nuevo desencanto del Toledo.

Diez saques de esquina favorables al Guadalajara, por tres para el Toledo.

Cuando manda o falta la experiencia

Aunque ya todo parece irremediable para el Toledo, es de honor –que nunca se pierda, al menos el mismo- que por lo que ha batallado, luchando y cosechando ilusión, no ha merecido esta derrota en la fría Guadalajara, pues si después de aguantar con orden y concierto el asedio de los morados, sobre todo en la segunda parte, y conseguir salir airoso de las oleadas que se vinieron encima, es de nuevo un canto a la desgracia, que faltando sólo un minuto del tiempo reglamentario –aunque el árbitro prolongue el partido un par de minutos más- se pierda un encuentro que ya ni hasta los más optimistas de los aficionados de la concordia pensaban que se pudiera inclinar para sus colores.

Y en efecto, nada hacía predecir este final, aunque los ‘zorros’ veteranos sabemos que todo encuentro dura noventa minutos, o más minutejos, pero ayer, como en Valdemoro, Ciempozuelos, Arganda… la adversa suerte le ha vuelto la espalda a este Toledo, cuyo mayor pecado capital es la absoluta falta de experiencia, aunque en este encuentro, por fin, hayamos visto en plenitud de su fortaleza y experiencia a su defensa, con un Ocaña muy recuperado en su moral; polo, contundente y sin dar respiro a peligroso Ayúcar; y a Manolo, que cumplió como los buenos. Pero amigos, y sin ánimo de critiqueo –que a uno no le va y menos le gusta- a otros efectivos del Toledo solamente les falta eso. La debida experiencia y el saber capear el temporal, precisamente en los momentos más cruciales, como en esta ocasión lo eran los minutos finales, en donde una falta del voluntarioso César fue el origen del tanto de la derrota, con un Samperio todavía sin curtir del todo, pues a grandes paradas, le falta el saber salir con autoridad en estas jugadas, como esa del primer gol encajado que, tras pedir la pelota, se dejó ganar la acción y ya el encuentro se puso cuesta arriba, cuando unos minutos antes un disparo del rápido y juvenil Verdugo dio en el travesaño, quedando flotando en ese decir ‘si entro o salgo’, y tampoco Medina, con su cabezazo alto, pudo impulsar al fondo de la red.

Pero, tras el forcejeo de unos y otros, llega el tanto de la igualada, en ese centro-chut de Verdugo, que Javi Pérez sí atina, y el encuentro da otro giro o cambio para el Toledo, y hasta el público tiene que aplaudir a Verdugo, muy activo, sobre todo en esta primera parte, en un disparo que sale fuera, pero que premia el buen hacer del galveño.

La segunda parte comienza a caracterizarse por un acoso insistente, y hasta nervioso, del once alcarreño, que llega a botar hasta tres saques de esquina consecutivos, pero los minutos se van consumiendo y si el Guadalajara hace su segundo cambio, el Toledo comienza con los suyos, dando entrada a Cote en lugar del desdibujado Monzón. Y es prácticamente el algecireño el que salva un gol cantado, como después lo harían Ocaña y Polo, ya que la presión alcarreña no remite, aunque sin encontrar facilidades algunas, lo que hacía concebir claras esperanzas de puntura para las tropas de Martín Rodríguez, que sancionado por dos encuentros, se tiene que conformar con ver las evoluciones de sus pupilos desde la grada.

Algún que otro peligroso contragolpe verde, que por eso de estar más pendientes del empate, no se prodigaban tanto como en la primera fase. Alfredo, a falta de cinco minutos, entra por Gabriel, y poco después las ilusiones en un pozo, pues con el inesperado tanto de los locales, un nuevo jarro de hielo para el colista, cuyo mérito y reconocimiento general fue que luchó con el ardor propio y combatividad como para no haber salido derrotado.

Pero el balón redondo es así, y ya no sirve darle más vueltas, y lo que hace falta, dentro de las ya remotas posibilidades de salvación, es salir a los terrenos de juego con esa moral y seriedad, que a falta de otras cosas es de buen gusto y talante.


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