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Luis Cardeña Gálvez
2/11/2017
TEMPORADA 1980/81: TOLEDO 0 – TALAVERA 0.
 
 

TEMPORADA 1980/81: TOLEDO 0 – TALAVERA 0


Dentro de la inoperancia general, el Toledo, por mejores ocasiones, mereció el triunfo (0-0)

De los verdes, lo conocido; de su rival cabe decir: ¿Dónde vas triste de ti?

Crónica realizada por Ángel Friginal, publicada en el diario “La Voz del Tajo” el 10 de diciembre de 1980



En el campo Municipal de Toledo, y dentro de la jornada catorce de Liga, se enfrentaron el Toledo y el Talavera, con empate a cero en el marcador, encuentro que, dentro de lo que viene dando de sí la actual temporada, podemos catalogar de aceptable entrada, dado que desde la vecina y entrañable Talavera se desplazaron sus ‘fuerzas vivas’, que al término del encuentro, por eso de su superior plantilla, salieron total y rotundamente defraudadas por lo realizado por su equipo.

Arbitraje

Del señor Cruz Ribagorda. Cómodo y sin complicaciones su arbitraje, aunque se empeñó en complicarse a sí mismo en algunas señalizaciones que no venían a cuento, pues si las faltas eran por inexperiencia futbolística, él no tenía por qué impresionarse. Su peor momento, y el más conflictivo, se produjo a falta de un minuto para el final cuando un delantero del Toledo cayó dentro del área y la decretó fuera del mismo, a pesar del ruidoso griterío de los aficionados locales, que pedían la máxima sanción. Un aprobado a secas.

Alineaciones

Talavera CF:
Bernabé, Zazo, Carlos, Iglesias, Merino (Maillo, m.63) García Ruiz (Pepín, m.46), Trigueros, Monescillo, García Rivera, Vázquez y Del Rivero.

CD Toledo: Samperio, Ocaña, Polo, Manolo, Alfredo, César, Díaz, Javi Pérez, Enrique, Gabriel (Casado, m.85) y Verdugo.

Incidencias

Tarde soleada, en donde la exquisita deportividad fue la más fiel y entrañable compañera del derbi, y en donde en principio dominaban las voces de aliento de los seguidores blanquiazules, para ser las de los verdes, los que en las postrimerías del encuentro animaron sin cesar a los suyos, en busca de ese triunfo, que se quiera o no, se hicieron acreedores en el balance de un pobre encuentro técnico, pero que en estos tiempos es la norma principal de los mismos, aunque sea de los llamados derbis.

La madera salvó a Bernabé

Con la natural diferencia de potencialidad existente entre ambos equipos, es el Toledo el que crea la primera ocasión de gol, cuando se llevan jugados cinco minutos, pero la carencia rematadora de los verdes se vuelve a poner de manifiesto, y el encuentro comienza a caracterizarse por ese ‘toma y daca’ tan característico de estos tiempos, en donde sólo una acción afortunada, o descuido de los sistemas defensivos, puede proporcionar la alegría del gol, que pudo llegar para los locales en el minuto diez, cuando el disparo raso de Enrique, en funciones hoy de atacante, pudo ser neutralizado maravillosamente por Bernabé.

El encuentro, con más pena que gloria, discurre por el amplio ‘Municipal’, y hasta el minuto treinta no vemos otra acción reseñable, cuando García Ruiz dispara alto ante la salida de Samperio, siendo el propio guardameta local, dos minutos después, el que con su anticipado blocaje elimina el peligro de la poco inquietante delantera blanquiazul.

Pero el mayor peligro para las líneas de retaguardia visitantes se produciría en el minuto 36, cuando el meta Bernabé saca en corto con las manos, siendo interceptado por Javi Pérez que, sin pensárselo, dispara, y su tiro es rechazado por la madera, saliendo fuera por la esquina superior del poste derecho, cuando ya se cantaba el gol.

Para contrarrestar esta acción de peligro, es Trigueros, quien en el minuto 43, el que en profundidad está a punto de marcar, pero la valiente salida de Samperio lo evita arrojándose a sus pies, y aquí, con más pena, nostalgia y desesperación de ambas aficiones –más por la del Talavera por sus superioridad actual- se acaban los primeros cuarenta y cinco minutos, que si no bostezantes, por eso de ser benévolo, sí muy bajos en su calidad de derbi, en donde la mayoría de las faltas señaladas por el colegiado lo habían sido por precipitación o inexperiencia del protagonista de turno, con un solo disparo con marchamo de gol, que repelió la madera de Bernabé, en su único error del encuentro.

¿Dónde vas triste de ti?

Son muchos, muchísimos, los encuentros que uno lleva entre pecho y espalda de los presenciados entre ambos contendientes, llámense de Liga, amistosos, Copa Gobernador, Ferias, Copa de España… pero el de este último domingo, según confesaba a nuestro director gerente, José Retana, y entrañable compañero, Enrique Ginestal –con los mismos presentes- no recordaba uno a un Talavera tan conformista y extraño, cuando todas las bazas le eran favorables ante la actual situación y posición del otrora gran rival toledano. Pero está visto y comprobado, que la actual generación futbolística no quiere ‘coles’ fuera de sus propios lares, y sin arriesgar y ‘dar la cara’ –como suena- no se pueden dar satisfacciones a hinchada alguna, y el querer justificarse con pasecitos aquí y taconcitos allá, no hacen más que inquietar y desesperar a los que todavía se atreven a acudir a los rectángulos de juego.

Hoy, señores y amigos del Toledo y Talavera –o viceversa- el aprendiz o menos potente, como es el Toledo, ha merecido el triunfo por más empuje y ambición dentro de su inferior poderío, y a fe que lo buscó, como en ese disparo del Chico de La Puebla de Montalbán, Javier Díaz, que salió rozando el poste, cuando se llevaban cinco minutos de esta segunda mitad. El Talavera, con el cambio de Pepín por García Ruiz, parecía que se iba a apoderar de las riendas del partido, pero vana ilusión, pues si los hombres que de verdad saben bordar buen fútbol se esconden en el ‘centrocampismo’ o posiciones más descendentes, el gol nunca puede llegar, a no ser con la clásica chiripa que de vez en cuando acompaña, pero que en este derbi no quiso hacer acto de presencia en ningún instante.

Maillo, en el minuto 18, sale por Merino, en ese afán de López Sendino por reforzar y potencializar su ataque, pero que a pesar de florituras o tacones, no puede dar el resultado apetecido, y es por el contrario el Toledo el que se envalentona al ver que el clásico ‘león’ no es tan fiero como lo pintan, y así, en jugada rapidísima de Verdugo, ese juvenil de 17 años, cuyo centro no puede ser rematado por Gabriel, cuando ya el gol era más que seguro. N acaban aquí las inquietudes para la retaguardia talaverana, a pesar del buen hacer de Zazo, siendo el felino de Velada, Bernabé, el que atrapa dos balones con verdadero marchamo de gol, en cabezazo primero de Enrique, en el minuto 32, y disparo de Casado, en el minuto 43, que sin duda salvaron la derrota que a priori era quimérica, pero que después del lance se hubiera hecho justicia deportiva.

Si no bien, regular el Toledo en su encuentro ante el ‘eterno rival’, que según transcurría el partido, se animó, y mal, muy mal el Talavera, por eso de que con toda justicia, y tras conocer al dedillo sus virtudes y combatividad de antaño, tengamos que decir eso de ¿Dónde vas triste de ti?

Con lo dicho, creemos salir airosos nosotros también del lance, salvando por parte blanquiazul a Bernabé, Carlos, Zazo y algunas cosillas del exterior Del Rivero. Por el Toledo, también a su guardameta, Samperio, más que por el trabajo tenido, por su decisión y salidas a tiempo; el afán de sus defensas, con los progresos del recuperadísimo Manolo, y la segunda parte de Díaz –aunque todavía lejano a los del comienzo de la Liga- y del juvenil Verdugo.

El derbi 39 terminó sin aportar nada bueno, en resumen, a lo que fueron mejores tiempos pasados. Otra vez será.


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