Club Deportivo Toledo

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LA HISTORIA               + artículos -->

Luis Cardeña Gálvez
2/01/2017
TEMPORADA 1990/91: TOLEDO 1 – MÉRIDA 3.
 
 

TEMPORADA 1990/91: TOLEDO 1 – MÉRIDA 3


El Toledo ‘acaricia’ el descenso

El primer gol, en fuera de juego posicional, hundió a los de Emilio Cruz

Crónica realizada por J. Eloy García Orozco, publicada en el diario “Ya” el 29 de abril de 1991



Municipal Salto del Caballo. Media jornada de ayuda al club y casi un millón de pesetas en taquilla.

Alineaciones

CD Toledo:
Feria, Corchado, José Luis, Juan Carlos, Figueroa (Aguilar, m.36), Diego, Luisito, Dani, Arturo, Garoz (Lolo, m.46) y Paco.

Mérida: Rodri, Marrero, Javi I, Pariente, Parra, Toribio, Pía (Juan Díaz, m.25), Carrasco, Blázquez, Barrio (Javi II, m.84) y Ricardo.

Árbitro

Linacero del Castillo, ayudado por Zapatero Bernal y Salido Villalón, del colegio madrileño. Regular el principal y mal el línea en el primer gol del Mérida, ya que hubo fuera de juego posicional de un jugador emeritense. Tarjetas para Juan Carlos, Aguilar y Pariente. Expulsó a Parra, en el minuto 65, por doble amonestación.

Goles

0-1, minuto 43: Ricardo mete al hueco para Blázquez, que cruza a la red. Se reclamó fuera de juego, que existió, pero no del autor del gol, sino de un compañero, por donde no circulaba el balón.

0-2, minuto 57: Blázquez gana la acción a José Luis, y éste le derriba. Ricardo engaña a Feria en el lanzamiento del penalti.

0-3, minuto 73: gran jugada de Blázquez, que hace una doble pared con Pariente, y éste tira duro, al centro, que entra tras tocar Feria.

1-3, minuto 92: centro de Corchado y buen cabezazo de Diego.

Comentario

Quedan seis puntos por jugar y el Toledo comienza ya a ‘acariciar’ con pies, y manos, que el año que viene jugará en Tercera, aunque todos y cada uno de los técnicos y directivos echan las ‘cuentas de la lechera’ y no hablan sino de que todo no está perdido. Cierto, mientras hay vida hay esperanza, pero el aire va contaminando los pulmones y el corazón verde comienza a resentirse de ello.

Siempre se podrá achacar a la mala suerte, y arbitrajes en contra, el que el Toledo no pudiera siquiera salvar un punto frente al potente Mérida, pero es que el cuadro visitante dejó claro y sentado que no tenía por qué precipitarse para seguir pensando en el ‘play off’ de ascenso. Su superioridad no se evidenció hasta que el línea les pudo echar una mano, de gigante, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos para pensar en algo que no fuera echar todo el ‘mal fario’ a Linacero del Castillo. Y ahí es donde el cuadro de Emilio Cruz no dio la talla.

Toledo y Mérida pusieron en práctica el juego que ahora se practica por todos los campos de Dios, el que el Milán puso de moda hace un par de años, a la perfección, eso sí, ahogar al rival en el medio campo, con una fortísima presión. El caso es que cuando la práctica no llega ni con mucho a la teoría de la pizarra, el espectáculo deja de ser tal, y lo más que se puede contemplar es una lucha sorda por ver quién falla primero, sin un jugador, un linier o un árbitro.

La aglomeración de hombres en una franja estrechísima siempre benefició al Mérida, que es el que menos tenía que arriesgar. Y como en fútbol no hay perdón, el error del línea en el primer gol visitante desmembró al Toledo, aunque en modo alguno se puede decir que ahí perdiera el equipo de Cruz el encuentro. En primer lugar porque, aparte la infracción, que no de Blázquez, el mejor hombre sobre el terreno, la defensa cometió su primer gran error –antes, en el minuto 39, José Luis provocó una situación de angustia- ya que Figueroa no estaba en el campo y Aguilar y Diego no son precisamente los mejores acompañantes de Juan Carlos para poner en práctica un sistema tan difícil. Total, 0-1 y el partido que comenzó a tomar color emeritense.

Emilio Cruz se la jugó al sacar a Diego de su posición de central para colocarle en punta, junto al batallador, y muy trabajador, Paco, y el inadvertido Arturo, pero el Mérida no se ‘percibió’ de tal modificación, porque ya entonces supo que tendría huecos por donde penetrar, como el que dejó José Luis en el minuto 57. Blázquez no perdió ripio y con su acción hizo que llegara el inapelable 0-2. No había ya por dónde coger al cuadro local, que tuvo en dos acciones en falta de Dani sus únicas acciones de peligro.

La manija de Ricardo dejó su impronta en Carrasco, Juan Díaz y Toribio, que condujeron en calesa dorada a Blázquez, otra vez, para que dejara un servicio del mejor corte al duro Pariente, para ahondar el precipicio verde, que se quedó en algo menos con el tiempo pasado con el gol de Diego en un centro milimétrico de Corchado.


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